URGE RECUPERAR CONVIVENCIA PRESENCIAL: EXPERTOS

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Agencia Reforma

Monterrey, NL 23 septiembre 2026.- Expertos advierten que el uso excesivo del celular debilita habilidades sociales, al reducir la práctica de la convivencia presencial.

«Una conversación frente a frente es más compleja», señala la psicóloga educativa Karen Treviño Loredo.

«Mientras conversamos, debemos mantener atención sostenida, escuchar lo que dice, retener en la memoria lo que me acaban de decir para responder con base en eso, formular mi respuesta e inhibir comentarios inapropiados».

Los avances tecnológicos permiten comunicarse al instante con cualquier persona en el momento deseado: basta desbloquear el celular para enviar mensajes, audios y videos, o tener videollamadas.

Pero cuando la comunicación digital se sobrepone a la presencial, se ponen en juego ciertas habilidades.

«La comunicación digital permite pensar antes de contestar, editar mensajes, borrar e ignorar temporalmente algunas conversaciones y la confrontación inmediata», añade Treviño.

«Eso reduce ciertas demandas cognitivas y emocionales que una conversación presencial exige en tiempo real».

No es que enviar mensajes por WhatsApp haga que una persona ya no sepa hablar en persona. Más bien, cuando el «músculo» que se necesita para interactuar cara a cara se deja de entrenar, se va debilitando y después podría ser más complicado realizar el ejercicio.

«No podemos afirmar que estemos perdiendo habilidades sociales de una forma generalizada o irreversible», indica Epifanio Sánchez, experto en bienestar digital del Instituto del Propósito y Bienestar Integral del Tecmilenio.

«Sin embargo, si la comunicación digital va a estar sustituyendo constantemente el trato presencial, hay ciertas habilidades que van a practicar menos».

Interpretar miradas, posturas y gestos, saber cuándo hablar sin interrumpir, tolerar silencios y momentos incómodos, responder sin evitar mensajes, mantener la atención… Ésas son algunas habilidades en riesgo.

EL NORTE publicó ayer que la SEP restringirá a partir del martes 3 de noviembre el uso del celular durante la jornada escolar en planteles públicos y privados, salvo excepciones como en emergencias o para uso pedagógico.

El reto será ahora para papás y mamás sobre cómo controlar el uso del celular y pantallas en el hogar para dar ejemplo a sus hijos.

LOS MÁS VULNERABLES

Las habilidades sociales se aprenden desde los primeros años de vida a partir de las diferentes experiencias que los niños tienen con sus papás, maestros y amigos de su edad.

Por eso, ésta puede ser la población más vulnerable cuando se hace a un lado la convivencia presencial.

«Todavía están desarrollando lenguaje y habilidades de autorregulación, su funcionamiento ejecutivo todavía no está completo, y hay competencias socioemocionales que están en desarrollo», explica la psicóloga Treviño.

Eso no significa que se les deba prohibir por completo el uso de estas tecnologías, coinciden los expertos.

Para muchos adolescentes, sobre todo aquellos más tímidos, con ansiedad o alguna neurodivergencia, los medios digitales les ayudan a conectar, comunicarse, expresarse bajo sus propios términos e, incluso, pedir ayuda.

«La socialización en línea va a amplificar capacidades como escribir con mayor claridad, mantener relaciones a distancia, encontrar comunidades donde yo me sienta arropado», destaca Sánchez.

Además, añade, para muchos adolescentes es una forma de seguir en comunicación con amigos con los que ya conviven en persona, y la tecnología es indispensable para mantenerse en contacto con seres queridos que viven lejos.

Sin embargo, las interacciones presenciales otorgan beneficios únicos, pues permiten un nivel de conexión más profunda al abrirse emocionalmente y tener un intercambio al momento.

«Es una necesidad emocional del ser humano conectar y vincularnos. Tener un vínculo nos protege en salud emocional y mental», indica Ana Beatriz Vega Rivero, psicoterapeuta infantil juvenil y académica de la UDEM.

«Un vínculo en un niño es sentirse protegido, querido, atendido, escuchado; poder conversar de qué me pasó en la escuela, y que mamá me esté viendo a los ojos y que me esté validando la emoción».

Además, apunta la psicóloga Treviño, los encuentros cara a cara permiten practicar habilidades como mantener la concentración, manejar distractores y autorregularse, que son indispensables para la escuela, el trabajo y la vida en general.

UN BALANCE

Más allá de cuántas horas pasa una persona frente a una pantalla, el problema está más relacionado con el propósito que se le da a la tecnología y la relación que tiene con estos aparatos.

Por eso vale la pena que cada quien haga una reflexión personal con preguntas básicas: ¿Puedo decidir con éxito cuando desconectarme? ¿Puedo posponer revisar mi celular y lo hago? ¿Mi vida fuera de lo digital sigue funcionando?

«Si yo descubro que conversar cara a cara me cuesta, necesito empezar con encuentros breves, con actividades compartidas y con personas de confianza», recomienda el experto en bienestar digital.

La buena noticia es que las habilidades sociales se pueden recuperar con la práctica y, si hoy resulta complejo interactuar en persona, esfuerzos pequeños del día a día tendrán su resultado.

«Me voy a poner metas cortitas como saludar a alguien, decir: ‘¡buenos días!’ en el trabajo, voy a hablar sobre la película que vi», recomienda la psicóloga Treviño.

Hace tiempo, por ejemplo, lo más normal era tocar el timbre de la casa para visitar a un ser querido o tan sólo llamarle para saludar, mientras que hoy se considera casi como una invasión a la privacidad.

La meta sería poder lograr un balance, coinciden los expertos, pues la interacción digital no va a desaparecer.

«Podemos utilizar el chat, pero para organizar actividades presenciales y recuperar actividades compartidas con la familia como comer, caminar y cocinar», sugiere la psicóloga Treviño.

«También podemos sustituir también algunos de esos (mensajes) por llamadas telefónicas en las que nos permitiríamos, por lo menos, escuchar la voz de la otra persona».

AUTOEVALUACIÓN

Éstas son algunas preguntas para evaluar tu relación con lo digital.

¿La comunicación digital fortalece mis relaciones?

¿Puedo decidir cuándo conectarme y cuándo detenerme?

En interacciones digitales, ¿logro sentirme acompañado?

¿Uso la tecnología para facilitar encuentros o para reemplazar la convivencia?

¿Puedo posponer la revisión de mi teléfono?

¿Mi vida fuera de lo digital sigue funcionando?

Fuente: Epifanio Sánchez, experto en Bienestar Digital

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