SOBREVIVE LEGADO MUSICAL DE VIVALDI
Monterrey, NL 3 octubre 2026.- Incluso aunque no lo notaras, es muy posible que hayas escuchado alguna pieza de Antonio Vivaldi, ya sea un movimiento de sus «Cuatro estaciones» o el famoso «Gloria».
Resulta interesante que la música de este compositor italiano, fallecido en 1741, esté tan presente en la sociedad actual, cuando su trabajo pasó casi dos siglos en el olvido y fue redescubierto hace 100 años.
«Hoy en día en los elevadores, en las cafeterías, en videojuegos, en películas, incluso en cajitas musicales, te puedes encontrar la ‘Primavera’ (de ‘Las cuatro estaciones)», señala el director de orquesta Caesar Uriel Hernández.
«Llega un punto en el que el ideario colectivo adopta tanto a Vivaldi que se convierte en uno de los compositores más connotados, pero casi por error, porque no se esperaba que tuviera tal magnitud».
Antonio Vivaldi (Venecia, 1678) fue un virtuoso violinista y prolífico compositor de música barroca, quien compuso más de 700 obras, entre conciertos para diversos instrumentos, óperas, música sacra y cantatas de cámara.
Aunque fue destacado en su época, murió en la pobreza y su música estuvo perdida por casi 200 años.
Fue en el otoño de 1926 cuando una serie de sucesos llevaron a reencontrarla y, con los años, difundirla por el mundo.
Hoy, incluir obras del italiano en un concierto es sinónimo de éxito, apunta el violinista y profesor Omar Zaragoza.
«Mi teoría es que esa música, para empezar, es muy digerible», apunta el especialista en música barroca.
«Lo segundo es que los movimientos (de sus piezas) tienen aproximadamente la duración de una canción que puedes escuchar en el radio, que es lo que el común de las personas está acostumbrado a mantener de atención».
Supone que esto ha hecho que sea tan bien recibida en la actualidad, sobre todo en «tiempos de TikTok».
En ello coincide Hernández, quien usa con precaución la palabra «simple» para describir la música de Vivaldi.
«Dentro de la complejidad de su obra – que tiene inflexiones armónicas y movimientos musicalmente lógicos – su música de tan fácil escucha», detalla, «que es muy fácil poder no sobre pensarla demasiado».
‘EL CURA ROJO’
Hay mucho de la biografía de Vivaldi que se desconoce, pero se sabe que su padre le enseñó a tocar el violín.
Se ordenó sacerdote a los 25 años y era llamado «El cura rojo» por su cabello pelirrojo.
Logró ser dispensado de dar misa por razones de salud y dedicó su vida a la música, siendo profesor por casi tres décadas en el Ospedale della Pietà, un hospicio para huérfanos con un destacado coro y orquesta de niñas.
Una gran parte de su obra la compuso para estos ensambles femeninos que él dirigía.
«Eso hace que, sin pensarlo, tengas música de nivel fácil, intermedio y muy avanzado», destaca Hernández, «entonces también se convierte en un compositor pedagógico».
Como otros compositores de la época, también compuso por encargo para la nobleza y la realeza.
La música de Vivaldi, dice Zaragoza, lograba conmover a la gente de entonces, que no es muy diferente a la de hoy.
«Aunque sí le ha cambiado mucho el gusto, pues los sentimientos son los mismos», apunta el violinista.
«Lo que podía conmover a un ser humano en la Venecia de 1700, algo en común tendrá con el de Monterrey en 2026».
Hacia la última parte de su vida, su trabajo y éxito quedaron atrás, en gran parte debido a cambios en los gustos musicales de la época, y Vivaldi murió en completa pobreza a los 63 años.
Fue enterrado en una fosa común y su música quedó en el olvido.
La historia de cómo fueron encontradas sus composiciones parece casi una novela, destaca Zaragoza.
«Los manuscritos pasaron por manos de herederos, coleccionistas y familias aristocráticas, y viajaron de Venecia a Génova, y finalmente reaparecieron en Turín durante la década de 1920», detalla el músico.
Una parte fue descubierta en 1926 y la otra hacia 1930.
Desde entonces, un grupo de músicos trabajó para la grabación, interpretación y difusión de su obra, con alcances que se mantienen vigentes hoy.
Icónicas piezas como «Las cuatro estaciones» pueden ser puerta de entrada para adentrarse en la música clásica.
«La ventaja de Vivaldi», dice Hernández, «es que te abre la puerta hacia un gigante de posibilidades musicales».