SE RESISTE PADURA A DEJAR LA HABANA
Agencia Reforma
Monterrey, NL 18 octubre 2026.- Leonardo Padura no sabe cuánto tiempo más podrá permanecer en La Habana.
Las carencias y el deterioro de la ciudad donde nació le preocupan, pero marcharse significaría renunciar a una parte esencial de su identidad.
«Renunciar a lo que he sido durante toda mi vida sería muy duro, y tal vez tenga que hacerlo en algún momento», señaló ayer el escritor cubano.
«Pero soy bastante empecinado y creo que ahí estaré todo el tiempo que pueda».
El ganador del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015 conversó con el escritor mexicano Benito Taibo en el encuentro «Escritura y pertenencia», una charla marcada por los recuerdos, la complicidad y el humor de dos amigos.
Cuando Taibo le preguntó sobre su relación de amor y odio con La Habana, Padura guardó silencio unos instantes antes de explicar el vínculo que lo mantiene unido a la ciudad sobre la que ha escrito buena parte de su obra.
«Sigo decidiendo vivir en Cuba, no sé hasta cuándo porque nadie puede decir ‘Nunca digas nunca'», apuntó el autor de la serie del detective Mario Conde.
«Yo tengo un fuerte sentido de pertenencia a esa cultura, a esa forma de vida, a mi casa, y esa pertenencia la he convertido en permanencia. Son dos palabras que se parecen, pero son distintas. Significan cosas distintas».
Entre bromas que provocaron risas del público, Taibo llevó a Padura por distintos episodios de su trayectoria como periodista y novelista.
Recordaron cómo decidió estudiar Letras después de que el Gobierno cubano determinó que ya no necesitaba más periodistas y cómo, tiempo después, intentaron «reeducarlo» por sus problemas ideológicos.
También evocaron su primera visita a México y al Museo Casa de León Trotsky, en 1989, experiencia que años después lo llevaría a escribir El hombre que amaba a los perros (2009), novela que aborda el asesinato del revolucionario ruso.
Padura, de 71 años, reconoció que a veces le resulta doloroso contemplar una ciudad que ya no se parece a aquella en la que creció, transformación que aborda en su libro Ir a La Habana (2024).
La escasez de alimentos y los cortes de electricidad lo llevan a preguntarse qué sería de su madre y su suegra si él y su esposa no tuvieran los recursos necesarios para sostenerlas.
Pese a ello, aseguró que seguirá viviendo en Cuba hasta que las circunstancias se lo impidan o alguna fuerza lo obligue a marcharse. La Habana, explicó, es su alimento como escritor y como persona.
En su barrio, los vecinos no lo identifican tanto por sus novelas como por ser hijo de Leonardo, conocido como «Nardo», y de Alicia. Ese reconocimiento cotidiano, señaló, lo mantiene vinculado con sus orígenes.
«Mientras esté mi madre y la madre de mi esposa ahí, pues vamos a seguir intentando», dijo.
«Además, seguir escribiendo: seguiré escribiendo y seguiré siendo lo que siempre he sido, seguir siendo ahí, en ese barrio, en esa casa, el hijo de Nardo y de Alicia».