REIVINDICA EL PODER DE LA POESÍA
Monterrey, NL 20 julio 2026 .-En cualquier lugar del mundo, la poesía siempre ha estado presente, porque ha servido para nombrar y para decir, señaló la poeta y académica María Baranda durante la conferencia «Vértigo y desbordamiento en la poesía», que impartió en la Escuela de Verano de la UANL.
«También hace mucho tiempo, cuando nosotros sabíamos leer el cielo y podíamos verlo como si fuera ahora una partitura, como si fuera nuestras páginas de los libros, escribíamos cosas como ‘Somos las estrellas que cantan. Cantamos con nuestra luz; somos las aves de fuego, volamos sobre el cielo'», reflexionó, en alusión al canto ancestral conocido como El canto de las estrellas.
«La fuerza verbal era una suerte de magia. Era la época en que se hacían una serie de rituales para la lluvia, para el calor, para morir, para nacer, para la cosecha. Los sacerdotes eran encargados de escribir poemas y decirlos, pero también nuestros reyes y emperadores».
La también tutora de Poesía en la Fundación para las Letras Mexicanas (FLM) afirmó que los poetas no pertenecen a espacios de ruido.
«Hay cosas muy importantes para los poetas, y, una de ellas, es tratar de no estar en esos lugares de resonancia, donde hay tantas cámaras y fotos y firmas. No son lugares para la poesía y por eso los poetas hablan de otra cosa».
Lo que hace la poesía, indicó, es abrir paso a las preguntas.
«Para bajar a los poetas del pedestal, los poetas están con un palito haciendo hoyitos en la tierra viviendo realmente el mundo de las termitas, hormigas, y lo que es lo palpable, esos territorios cercanos a ellos.
«Podríamos hacer miles de preguntas: ¿qué grietas traspasó la lagartija? ¿Cómo era el aire? ¿Era tibio? ¿De qué color era? ¿Quién es el que pone su nombre sobre el lomo de la lagartija con el frío a cuestas, con esa sangre fría que tienen las serpientes? Todo eso puede ocurrir a un poeta».
Baranda, ganadora del Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2003 y del Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta 1995, dos de los galardones más importantes del País en esa disciplina, señaló que los poetas trabajan con la belleza.
«Yo creo que siempre hay lugar para la poesía, para acercarse a ella, ni modo que estemos siempre en el ruido, en la tensión o en el estrés», agregó.
«No, el arte se necesita porque si no nos vamos a secar, nos vamos a morir, así que vayan a un museo, oigan música clásica, lean poesía, porque tu alma descansa cuando te acercas a esos parajes».
Recientemente, la poeta publicó su poemario Arcadia, bajo el sello editorial Broken Bowl, filial de Vaso Roto Ediciones en Nueva York.