RAMOS ALOR QUIEBRA AL SISTEMA DE SALUD; DESVÍA 548 MILLONES, ASF

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Por Edgar Hernández*

La Auditoría Superior de la Federación entregó al gobierno federal el balance de los desvíos financieros de Roberto Ramos Alor, que alcanza los 548 millones 147 mil pesos.

Tamaño desvío se tradujo ya para 2024 en una sólida alianza financiera con la entonces candidata a la gubernatura Rocío Nahle,  en presunta inversión en pesos y centavos para la campaña electoral de la zacatecana.                               

Pero regresando al desfalco.

En el primer año de gestión de Ramos Alor, como Secretario de Salud en 2018, no comprobó 45 millones 588 mil 636 pesos.

Ya para 2019 el desvío alcanzó los 414 millones 323 mil 633 pesos.

En tanto que en 2020 -de acuerdo a la información solicitada y proporcionada a este reportero por la ASF- llamó la atención que comprobó 3 millones 402 mil pesos que arrojó la auditoría a su gestión.

La deuda y desvíos se tradujeron, sin embargo, en la caída de los servicios médicos, el arribo de enfermedades y contagios erradicados décadas atrás.

Así el sistema de salud se encontró con que para 2021 la cifra de la disposición presupuestal sin comprobar alcanzó los 84 millones 606 mil pesos.

Fueron desvíos de los que siempre fue Informado Cuitláhuac García quien no movió un dedo para parar tamaña corrupción.

Ramos Alor, un gay cómplice de otro igual, el atarantado, nunca cubrió, desglosó o dejó clara y limpia la cartera pública, menos aún, cuando intempestivamente fue separado del cargo tras un sonado escándalo por la compra de medicinas caducas por un valor superior a los 900 millones de pesos.

El pillaje y cúmulo de gastos sin comprobar, sin embargo, continuó en 2022.

De acuerdo a la ASF con el arribo de Gerardo Díaz Morales a la titularidad de SESVER, el desvió de fondos públicos alcanzó los 800 millones 190 mil, pesos, según denunció la propia Nahle al arranque de su administración, aunque en realidad fue una cantidad mayor (mil 195 millones 700 mil pesos) que nunca pudo comprobar ya que se murió.

Ya para entonces -de acuerdo a la revisión presupuestal de la ASF- la falta de medicamentos particularmente para la atención y combate del Cáncer y falta de equipo de médico quirúrgico, cero batas e instrumentos solo se surtía una vez al año.

Asimismo se limitó la comida  para pacientes y personal médico y se convirtió en un caos el mantenimiento de edificios a lo cual así se sumó la suspensión de limpieza de hospitales y clínicas.

El punto es que tras sustitución del muertito llegó a SESVER la doctora Guadalupe Díaz Castro, quien también fue observada por la Auditoría Superior de la Federación al no poder comprobar mil 195 millones de pesos.

Ello abrió la puerta al caos sanitario y a que médicos y enfermeras salieran a las calles a reclamar atención y avituallamiento hospitalario, así como pago de salarios, compensaciones y aguinaldos.

Mientras Nahle seguía sin acusar recibo, menos atreverse a tocar con el pétalo de una rosa al besucón, quien se convertiría en el más importante asesor del yerno de la gobernadora. Era el facilitador de información para la compra de medicinas baratas y caducadas para reventa al IMSS.

En conclusión, el sistema de salud en Veracruz, hoy prostituido, se convirtió, a la vuelta de ocho años, en el negocio del siglo para Morena hecha gobierno.

Ha sido tal el saqueo y desvío de recursos que Veracruz está colocado, según la Organización Mundial de la Salud, como la primera entidad con mayor incidencia de enfermedades erradicadas y la segunda en asistencia hospitalaria. 

Hoy Ramos Alor no debe ser despedido, debe ser investigado y llevado a prisión.

Tiempo al tiempo.

Premio Nacional de Periodismo

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