LOAEZA EXPLORA LA FUERZA FEMENINA
Agencia Reforma
Monterrey, NL 11 octubre 2026.- El despertar sentimental, la búsqueda de independencia y el descubrimiento del amor propio marcan la nueva etapa de Sofía, protagonista de la saga literaria que Guadalupe Loaeza ha construido durante casi tres décadas.
La escritora presentó en la Feria Internacional del Libro Monterrey Los amores de Sofía, cuarta entrega de una serie que sigue la evolución de una joven y sus esfuerzos por construir una identidad propia.
Ambientada en el París de 1966, cuando comenzaba a gestarse el movimiento estudiantil que estallaría dos años después, la novela retrata el descubrimiento del amor y el deseo de Sofía de liberarse del control de sus padres.
Durante la presentación, Loaeza estuvo acompañada por Laura García, editora del sello Planeta, quien relacionó las experiencias de la protagonista con los retos que atraviesan muchas mujeres en distintas etapas de su vida.
Para García, uno de los principales hallazgos de Sofía en esta entrega es el amor propio.
«A mí lo que me conmueve mucho de este personaje es su vulnerabilidad, el hecho de querer salir siempre adelante, no importaba lo que tenía que enfrentar. Esas ganas de decir la verdad».
Loaeza reflexionó sobre las relaciones sentimentales contemporáneas y los avances en los derechos de las mujeres.
Destacó el papel femenino en la sociedad mexicana, al referirse a la mujer como la «brújula de la casa», y celebró los espacios que ha conquistado a lo largo de los años.
«Sofía es una sobreviviente porque pasó por mucho dentro de su familia, enfrentarse a una madre que quería tener control sobre ella las 24 horas del día y un padre muy ausente», dijo Loaeza al hablar del personaje al que ha dedicado 27 años y cuya historia está marcada por los conflictos familiares y el deseo de independencia.
«Parecía lo que decía Rosario Castellanos, la no existencia, entonces dije ‘lo que quería era existir'».
Loaeza anunció que la historia continuará con una quinta entrega, Lágrimas negras, en la que Sofía regresará a México a los 20 años y avanzará en el proceso de reconocerse como una persona independiente.