ATERRORIZA OLA DE FEMINICIDIOS A SUDÁFRICA
Agencia Reforma
Johannesburgo, Sudáfrica 18 septiembre 2026.-Una ola de feminicidios tiene aterrorizados a los habitantes de una zona al este de Johannesburgo y alimenta el temor de que un asesino serial, o incluso un grupo de asesinos, podría estar actuando en el área.
La Policía sudafricana halló ayer el cuerpo de una novena mujer en apenas dos meses, un descubrimiento que intensificó la alarma entre los habitantes y llevó a las autoridades a reforzar las medidas de seguridad.
Sudáfrica registra una de las tasas de homicidios más altas del mundo, pero el hallazgo de los cuerpos de varias mujeres, parcialmente desnudas y mutiladas, ha despertado temores de que los crímenes estén relacionados.
La Policía impuso un confinamiento en el barrio Kempton Park, en el municipio de Ekurhuleni, donde se descubrieron tres cadáveres en los últimos días, y desplegó controles en las calles.
Un cordón policial se extendía ayer a lo largo de la carretera donde fue encontrada la última víctima, mientras grupos de vecinos observaban cómo los investigadores examinaban el lugar.
Agentes forenses vestidos con trajes blancos de protección trabajaban en la escena mientras el cuerpo de la mujer permanecía cubierto con una sábana junto a la vía.
«Es aterrador, las mujeres y los niños ya no estamos seguros», dijo Patience Masa, una vecina de la zona.
PESQUISAS
La Policía ofreció una recompensa de 400 mil rands (unos 25 mil dólares) por cualquier información que permita detener al autor o autores de los crímenes.
Por su parte, la Alianza Democrática, el segundo partido político del país, anunció una recompensa adicional de 31 mil dólares.
El responsable de la Policía señaló que los investigadores intentan determinar si el hallazgo más reciente está vinculado a los asesinatos anteriores o si se trata de la acción de un imitador.
La violencia de género sigue siendo endémica en Sudáfrica. Según Naciones Unidas, una de cada tres mujeres sufrirá violencia física o sexual a lo largo de su vida, pese a años de promesas gubernamentales para combatir este flagelo.
Una de las víctimas, Elizabeth Moselakgomo, de 38 años, salió de su casa para correr y nunca regresó. El cuerpo de esta madre de una niña de ocho años fue hallado el 12 de septiembre detrás de un hotel.
El caso contribuyó a que la atención pública se centrara nuevamente en otros asesinatos de mujeres y en los posteriores hallazgos de cadáveres en la zona.
La primera víctima, una mujer de 37 años, fue encontrada desnuda y atada el 15 de julio.
Un sospechoso fue detenido dos días más tarde y compareció ante la justicia el miércoles, según la Policía. Mosikili indicó que el hombre es extranjero, aunque no precisó su nacionalidad.
La segunda víctima, de 32 años, fue hallada parcialmente desnuda el 24 de agosto. El 10 de septiembre, las autoridades encontraron el cuerpo de una tercera mujer, desnuda y en avanzado estado de descomposición.
MEMORIA Y JUSTICIA
«Alguien nos declaró la guerra, y vamos a responder. No nos vamos a rendir», afirmó ayer el jefe del Gobierno provincial, Panyaza Lesufi.
El Presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, aseguró el martes que no se dejará «ninguna piedra sin remover» para esclarecer los asesinatos, y reconoció que estos hechos están generando miedo e incertidumbre las comunidades, especialmente entre las mujeres.
Los asesinatos provocaron una ola de indignación de la sociedad civil, mientras crecen las demandas para que las autoridades redoblen la lucha contra la violencia de género, una lacra que Sudáfrica declaró una emergencia nacional.
Según ONU Mujeres, este país de 62 millones de habitantes registra algunas de las tasas más elevadas de violencia contra mujeres y niños del mundo.
Esta semana, clubes de corredores de toda Johannesburgo han organizado carreras conmemorativas en honor de Elizabeth «Tsontso» Moselakgomo, la mujer que desapareció la semana pasada cuando corría y fue hallada muerta varios días después.
Defensoras de los derechos de las mujeres, partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil marcharon ayer hasta la comisaría de Kempton Park, exigiendo medidas más firmes para proteger a mujeres y niños y exigir responsabilidades a los perpetradores.
Una coalición que representa a más de mil líderes religiosos, activistas y organizaciones asociadas pidió medidas más duras contra la violencia de género y más rendición de cuentas.
«Con demasiada frecuencia, el silencio desde el púlpito ha sustituido el valor de nombrar directamente la violencia de género», señaló la coalición. «Ese silencio debe terminar».