ALGO COTIDIANO EN EL OLVIDO: TRANSPORTE PÚBLICO
Uriel Flores Aguayo
Con curiosa atención y preocupada acción sigo de cerca el problema de las “paradas” de autobuses públicos en Xalapa. Es un asunto crítico y grave. Afecta a miles y miles de pasajeros todos los días y a toda hora. Al estar ocupados los espacios para el ascenso y descenso de los usuarios, se presentan situaciones molestas y peligrosas. Muchas veces los autobuses se pasan de largo al no encontrar donde detenerse, con eso alargan la espera; la mayoría de las ocasiones el ingreso es en la calle y entre autos. Cuesta un poco de trabajo entender que esa situación se viva en la capital del Estado.
Estamos ante una actitud abusiva de algunos taxistas, que no son conscientes de las afectaciones que provocan y hacen gala de impunidad. Estamos ante una sospechosa negligencia de las autoridades correspondientes que no cumplen con sus obligaciones. Si lo hacen por incompetencia, mal, si es por corrupción, peor.
Este tipo de problemas parecen no tener importancia para los políticos y los representantes populares, que no lo ven o no lo consideran importante. Al no atender una cuestión tan severa muestran falta de compromiso y una visión de superficialidad.
En estos días gracias a las denuncias respectivas y la amplia difusión de la problemática las autoridades de Tránsito y Transporte han estado tomando medidas para retirar a los taxistas que copan los espacios de parada de los autobuses urbanos. Están haciendo lo correcto. Se demuestra que se puede si hay voluntad y apego a sus obligaciones. Deben seguir haciéndolo, permanentemente, hasta que el problema no exista.
Mientras la clase política atiende los grandes debates estatales y nacionales, hasta internacionales, aquí ocurren hechos que afectan a la población y que necesitan ser considerados centralmente.
Mientras se arregla al mundo y se defienden proyectos, es indispensable que los ediles hablen en el Cabildo, los diputados (as) hagan algo y las diversas autoridades, principalmente las Estatales, cumplan con su deber. Es curioso que este tipo de asuntos que afectan a la mayoría de la ciudadanía xalapeña no sean atendidos como corresponde. Mientras se matiza la distancia entre la clase política y la ciudadanía, algunas acciones de autoridad son indispensables y bienvenidas.
Recadito: Xalapa necesita recursos estatales y federales.