ACUSA EU TRABAS EN AGROTECNOLOGÍA
Agencia Reforma
Monterrey, NL 12 junio 2026.- A través de retrasos de la Cofepris en el otorgamiento de permisos a biotecnología y agroquímicos extranjeros, México falla en garantizar procesos de registro y aprobación transparentes, predecibles y basados en principios científicos, lo cual es su obligación en el marco del T-MEC, concluyeron congresistas estadounidenses.
Durante una audiencia, miembros del Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes de EU y líderes del sector coincidieron en que la parálisis administrativa está perjudicando inversiones de largo plazo, pues el desarrollo de semillas certificadas y otras tecnologías para la agricultura tarda unos 13 años.
Propusieron condicionar la renovación del Tratado a un cumplimiento total por parte de México en materia de registros de biotecnología -que incluye semillas genéticamente modificadas y productos como el glifosato- e instruir a la Oficina del Representante Comercial de EU (USTR) a iniciar un caso formal por los retrasos masivos.
«México está fallando en cumplir con sus obligaciones relacionadas con el ritmo de las aprobaciones para biotecnologías agrícolas y productos alimentarios. La USTR debería presentar una demanda para iniciar un proceso de resolución de disputas», dijo Neil Herrington, vicepresidente senior de la Cámara de Comercio de EU.
Inclusive, destacaron, podría aprovecharse la ventana de revisión del acuerdo comercial para endurecer la aplicación de sanciones arancelarias a productos mexicanos en los casos en los que los paneles internacionales de resolución de disputas determinen que hubo incumplimientos por la inacción de la Cofepris.
«Tenemos que tener la oportunidad de hacer un reinicio y eso es exactamente lo que estamos haciendo», comentó el diputado republicano Tracey Mann.
De acuerdo con los congresistas, la obstrucción de México a la agrotecnología de la Unión Americana por la vía administrativa prácticamente sustituye al decreto del 2023 que prohibió la importación de maíz transgénico, el cual fracasó porque un panel del T-MEC falló a favor de EU y el Gobierno mexicano tuvo que eliminar la restricción.
Y es que, advirtieron, si México deja de aprobar nuevas semillas y variedades del maíz, entre otros productos biotecnológicos, está «matando» el futuro de ese mercado por razones políticas, lo que, en el marco del convenio trilateral, se considera una barrera no arancelaria.
«Este decreto exigía una eliminación gradual del maíz genéticamente modificado, así como una eliminación gradual del glifosato, a pesar de la falta de evidencia científica para respaldar estas decisiones», agregó Glenn Thompson, diputado presidente del Comité de Agricultura.
Además de las barreras a la agrotecnología, la USTR ha detectado conflictos como obstáculos en el mercado de la papa, límites a la propiedad extranjera en el campo, trabajo agrícola forzado y pesca ilegal, lo que convierte al sector agropecuario en uno de los más emproblemados de la revisión del T-MEC.