Pedro Peñaloza

“El que desconoce la verdad es un ignorante;

pero el que la conoce y la desmiente es un criminal”.

Bertolt Brecht

A los paladines de la justicia y de la honestidad se les ha caído la máscara. Quienes llegaron al poder capitalizando la corrupción e ineptitud de sus antecesores resultaron ser iguales o peores. Las prácticas ejercidas en los últimos siete años por los nuevos burócratas no dejan lugar a duda de su comportamiento grotesco y autoritario.

López Obrador perdonó a los miembros de la delincuencia organizada y llamó a abrazarlos, a bajar las armas. Y, al cabo del tiempo, quedó claro que su “humanismo” tuvo como justificación la complicidad y el apoyo electoral a los candidatos morenistas, incluido el propio tabasqueño.

¿Qué decir de la irresponsable política de salud frente a la pandemia, que provocó la muerte de miles de personas? Nada, los cronistas del régimen callan y omiten hablar de ese episodio atroz. Tampoco debemos olvidar el asalto a la Cámara de Diputados, mediante la burda sobrerrepresentación guinda, con la complicidad de los mercenarios del INE y el Tribunal Federal Electoral.

Una descripción del movimiento es el comportamiento gangsteril de Adán Augusto López, que, con el aval de Palacio, hizo trueque de órdenes de aprehensión por votos, para obtener la mayoría calificada en el Senado. Su divisa es mantenerse en el poder a cualquier costo y sin ningún escrúpulo. Los que una vez criticaron y denunciaron con la vestimenta opositora ahora lo practican con desparpajo, todo en nombre del “pueblo”.

La reciente publicación del libro de Julio Scherer Ibarra, quien fuera el consejero jurídico de la presidencia y “hermano” de López Obrador, pone al descubierto las corruptelas en Palacio. Desnuda la “pureza” de la 4T y describe el funcionamiento de la omertá morenista, que ya forma parte de sus principios.

Ante este hecho, la presidenta Claudia Sheinbaum cierra los ojos a un asunto que involucra a su mentor y a la estructura gubernamental. En un desplante de soberbia anuncia que “no leerá” el libro de referencia, además, predice que no tendrá ningún efecto, “porque el pueblo sabe de la honestidad de nuestro movimiento”.

¡Caramba! Para la inquilina de Palacio no hay que enterarse de lo que afirma un miembro clave del grupo íntimo del expresidente López Obrador.

Con su rabieta fomenta la complicidad, la ignorancia y el fanatismo. Según ella todo va bien. El barco de la 4T va viento en popa, aunque la tripulación se está acuchillando. El autoritarismo tiene como característica el desprecio a la realidad, pese a que estén al descubierto sus fechorías. ¿Queda claro?

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