DEL PALACIO A CELDA
Londres, Reino Unido.- Lo que parecía otro día en la agenda real terminó en portada mundial. Andrés Mountbatten-Windsor, ex príncipe británico y hermano del rey Carlos III, fue detenido por la policía inglesa tras reactivarse las investigaciones sobre su vínculo con Jeffrey Epstein, el financiero acusado de liderar una red de abuso sexual.
El arresto ocurrió en la finca de Sandringham, en el este de Inglaterra, donde agentes realizaron un operativo que rápidamente encendió el foco mediático. Las autoridades lo investigan por presunta mala conducta en un cargo público relacionada con su cercanía con Epstein.
El caso no es nuevo, pero el golpe sí. Durante años, el hermano menor de Carlos III ha estado rodeado de polémica por su amistad con el magnate estadounidense, lo que incluso provocó que perdiera títulos y funciones dentro de la familia real.




La detención, además, ocurrió en una fecha simbólica: su cumpleaños número 66, lo que convirtió el hecho en una bomba mediática global.
Desde el Palacio de Buckingham, la reacción fue fría y medida. El propio monarca habría respaldado el proceso legal, reiterando que la justicia debe seguir su curso, en un intento por marcar distancia institucional ante el escándalo.
Mientras tanto, el caso vuelve a sacudir la imagen de la realeza británica, que lleva años tratando de cerrar el capítulo Epstein, pero que ahora vuelve a quedar en el ojo público con un golpe que mezcla poder, historia y polémica global.