LO APAPACHAN, SE BURLA Y SE VA
Agencia Reforma
Ciudad de México 17 febrero 2026.- Le rogaron que aceptara una embajada con tal de que dejara su cargo en la SEP. Se negó.
Le permitieron quedarse a dormir en la oficina cuatro días. Se burló.
Le dijeron que tomara otro cargo en la Secretaría. Desafió.
Pidió un oficio para que le formalizaran su despido. Se lo enviaron.
Y por fin, cien horas después de ser cesado, Marx Arriaga abandonó la SEP y tomó un camión rumbo a Texcoco de donde es originario.
Antes de despedirse logró 105 plazas para sus colaboradores que cobraban por honorarios.
Al abandonar su despacho ayer por la tarde, Arriaga tomó la pintura con el retrato de Carlos Marx que tenía colgada y la cargó en su retorno primero en el Metro y luego en el camión al oriente mexiquense.
El ex director de Materiales Educativos de la SEP estuvo encerrado en sus oficinas de Avenida Universidad 1200, al sur de la capital del País, desde el mediodía del viernes pasado cuando se negó a ser removido de su cargo hasta ayer por la tarde.
Sin ducharse en esas cien horas de encierro, con un solo cambio de playera, mal dormido, atrincherado pues ni siquiera salió del edificio cuando hubo un simulacro de temblor, Arriaga decía que estaba despachando
-¿Cómo fue su último día laboral?, se le cuestionó ayer martes en una oficina ya casi vacía.
«Como vieron trabajando, atendiendo asuntos, lo más importante que se lograron firmar las plazas de trabajadores honorarios, entonces los compañeros de la unidad pudieron quedar sus trabajos en riesgo, ya quedaron firmados, 5 compañeros», dijo.
Arriaga, un doctor en Filología, con estudios en la Prepa Popular, recomendado de la ex Primera Dama Beatriz Gutiérrez de quien fue sinodal, rehizo en el gobierno de AMLO los libros de texto que quedaron con errores y fueron polémicos.
Ya en el gobierno de Claudia Sheinbaum desobedeció una orden de corregirlos hasta que fue cesado entre deferencias y ruegos.
El ahora ex funcionario pasó de asegurar que se atrincheraba no por un cargo, sino para evitar la modificación de los libros de texto a un modelo «neoliberal», a exigir que se le informara mediante un oficio su remoción, y no a través de redes sociales.
Además anunció que no aceptaría ningún cargo público y dijo que se iría a Ciudad Juárez, Chihuahua, para regresar a las aulas a dar clases.
Arriaga se fue entre gritos y porras de algunos colaboradores: «La educación primero, al hijo del obrero», «Fuera Mario (Delgado, titular de la SEP)» y «¡Marx, no estás solo!».