VIVE EN CASA DE ACAMPAR AL PERDER TODO EN INCENDIO
Agencia Reforma
Monterrey, NL 12 febrero 2026.- Don Enrique Serna Escobedo vive en una casa de acampar desde el domingo pasado, luego de que un incendio arrasó con todo el patrimonio que había levantado en la Colonia Cantú, en Monterrey.
El hombre de 70 años, quien vive de los 6 mil pesos de la pensión que recibe cada dos meses por el Gobierno Federal, explicó que por recomendaciones de Protección Civil municipal, no puede dormir en su domicilio porque no se ha determinado si hay daño estructural.
Según don Enrique, el incendio habría sido provocado por un familiar suyo, con quien tiene rencillas por la casa localizada en la calle Carvajal y de la Cueva, en donde vivía con su esposa.
El siniestro arrasó con todos los muebles, ropa, documentos importantes y dinero en efectivo que tenía guardado.
Relato que ese día acudió al templo cristiano donde se congrega y al llegar encontró su hogar en llamas.
«Todo se acabó», relató mientras recorría lo que quedó su casa, «se perdieron muchas cosas materiales, mis papeles de los carros, toda la ropa que teníamos, muebles, teles, muchas cosas, pero lo importante es que mi esposa y yo estamos bien, al menos estoy contento por eso.
«Me estoy quedando afuera de mi casa porque no tengo en donde vivir, los vecinos se acercan y me traen de comer, me trajeron algunos muebles y un vecino me prestó una carpa mientras me dicen si puedo habitar la casa».
Desesperado, el adulto mayor interpuso una denuncia ante la Fiscalía General de Justicia para que determine quien provocó el incendio y se haga cargo de la perdida de su patrimonio.
Solicitó a Protección Civil de Monterrey que acuda a su casa para evaluar si es habitable o no, ya que está cansado de dormir en la calle.
«Tomen cartas en el asunto», exigió a las autoridades, «todo mi patrimonio se perdió, el responsable del incendio tiene que pagar por lo que hizo, somos personas adultas, me siento bien, pero ya soy un anciano y necesito ayuda».
Sostuvo que los vecinos del sector vieron cuando un sobrino de él inició el fuego que se extendió a consumir todo su patrimonio.
En medio de la tragedia, Don Enrique ve como un milagro el hecho de que una biblia cristiana que le regaló su mamá se haya «salvado» de las llamas, por lo que pasa las tardes leyendo algunos versículos que le dan esperanza.
«La encontré y pensé que se había quemado», recordó, «la tomé y vi que sólo se quemó el estuche, para mi es un aliento porque el patrimonio que tenía de muchos años se acabó».