Agencia Reforma

Guadalajara, Jalisco 8 febrero 2026.- El beisbol le debía una noche así a Jalisco.

Entre la fe de su gente, el dramatismo de un juego imposible y la convicción de su mánager Benjamín Gil, los Charros escribieron una de las páginas más memorables del deporte mexicano al coronarse campeones de la Serie del Caribe 2026.

Los Bicampeones Charros se convirtieron en los nuevos monarcas del Clásico caribeño al imponerse 12-11 a Tomateros de Culiacán en extrainnings en el Estadio Panamericano.

Más allá de albergar la primera Final entre 2 novenas mexicanas, los Charros marcaron un hito que solamente había sucedido en una ocasión: ser Bicampeón en su liga y Campeón del Caribe como local.

Para que Jalisco lograra dicha marca, establecida en 1995 por los Senadores de San Juan de Puerto Rico, tuvo que sufrir durante el desarrollo del compromiso.

A pesar de verse adelante 9-1 en la cuarta entrada, la novena albiazul no pudo mantener la ventaja de 8 carreras y, en la quinta, permitió un rally de 6 que complicó el resto de la noche.

Estevan Florial comandó el recorte de distancia al timbrar el 9-2; a él le siguió Allen Córdoba, quien con un doble remolcó un par de rayitas y posteriormente anotó la quinta.

Un error de fildeo de Bligh Madris permitió una más, mientras que Víctor Mendoza concluyó el daño al anotar tras un sencillo de Luis Verdugo.

Los 11 mil 767 asistentes al Panamericano vivieron la tensión que marcó la pizarra. Por un lado, los aficionados de Culiacán celebraban el acecho y pedían la igualada; por el otro, Jalisco veía cómo sus mejores relevistas sufrían desde la lomita.

En el séptimo rollo, «La Chule» Mendoza puso el juego cerrado al conectarle un jonrón solitario a Gerardo Reyes; sin embargo, la diferencia de 2 regresó en la baja del mismo episodio, cuando Julián Ornelas pegó un doble por el jardín izquierdo para impulsar a Connor Hollis.

Matt Foster se encargó de mantener a raya la ofensiva guinda en la octava, pero en la novena, Trevor Clifton falló en su relevo.

El cerrador golpeó a Yadir Drake y, al primer lanzamiento, permitió el segundo cuadrangular de la noche de Víctor Mendoza, quien igualó la pizarra. La agonía continuó cuando, en la décima entrada, Florial timbró la carrera de la diferencia.

De manera impensada y con todo pronóstico en contra, ya con 2 outs en la pizarra, los Charros lograron la remontada.

Con los senderos repletos, Mateo Gil defendió a muerte su turno y provocó un wild pitch para que Julián Ornelas anotara la igualada. La historia se repitió con Bligh Madris en la caja de bateo, quien mantuvo la calma con el madero y provocó el error de Guadalupe Chávez, mismo que permitió la anotación del campeonato en los pies de Michael Wielansky.

Previo al drama y al suspenso, la fiesta parecía completamente jalisciense.

Charros se puso al frente desde el segundo inning, con un imparable de Hollis que impulsó a Leo Heras; posteriormente, Wielansky empujó 2 más al conectar una línea por el jardín derecho.

La única rayita de ese momento para Tomateros llegó en la tercera, con anotación de Florial; pero en ese mismo episodio, los Charros volvieron a la carga, con Hollis remolcando una más y «El Bandido» impulsando a Santiago Chávez y al propio Hollis.

Lo que parecía ser el último clavo en el ataúd llegó en la cuarta entrada, cuando Bligh Madris conectó un cuadrangular por el derecho con Mateo Gil en los senderos.

De esta forma, los Charros de Jalisco y Benjamín Gil conquistaron su primer título de Serie del Caribe y demostraron ser el mejor equipo de México y del Caribe.

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