EL SOSTÉN DE LA VIOLENCIA EN NUESTRA SOCIEDAD

0

1 de 3

UNO MENOS

Salvador Farfán Infante

Hoy iniciamos otro gran tema que nos va a brindar las causas del porque la violencia se ha ido sosteniendo a lo largo del tiempo y que hoy en día sigue vigente desafortunadamente.

Conviene pensar con mayor precisión qué es la violencia, a fin de que no se reduzca a una sola causa un fenómeno que es extenso y complejo, y tener posibilidades de entender distintos destinos y resoluciones.

La violencia contra las mujeres y los niños no está desvinculada de las jerarquías sociales que existen entre los seres humanos y de la violencia que ejercen los hombres contra otros hombres o contra sí mismos. De hecho, la violencia entre los hombres es un mecanismo utilizado desde la niñez para establecer un orden jerárquico. A través del mecanismo de naturalización de la violencia se ocultan las diversas relaciones de poderes que se dan a partir de las desigualdades de las estructuras de represión y opresión que existen en la sociedad.

Una sociedad es como un gran tejido compuesto de muchos hilos de colores. Los hilos con los que se teje e hilvana una sociedad son múltiples, por ejemplo, la religión, la música, los valores comunitarios, las creencias, las costumbres, las leyes, la educación, el trabajo, la relación entre los hombres y las mujeres, entre padres e hijos, y muchos más. Todos estos hilos están intrincadamente relacionados, dando por resultado un telar enorme, unas veces demasiado holgado y otras tantas, muy apretado. Al final, las personas son educadas de acuerdo con la composición de este tejido de ideas y creencias establecidas, hasta que viene un nuevo tejedor e introduce nuevos hilos.

 Es cierto que es más fácil ver las cosas cuando ya pasaron. todo mundo se sorprende cuando se cuenta una tragedia que pudo evitarse; se dice: “¿Cómo nadie hizo nada para evitarlo?” Otras veces se reconoce como absurdo algo que se acostumbraba a hacer en el pasado, por ejemplo, cuando se acusaba a una mujer de brujería, se le arrojaba a un pozo y si lograba flotar para salvar su vida era condenada, pero si se ahogaba, significaba que la acusación era falsa y que su alma podía descansar en paz; o el supuesto de que los niños no tenían alma, por lo que los padres debían domesticarlos a golpes para poder recibir una. Anteriormente, estas creencias eran un referente para que las personas organizaran su vida e interpretaran su realidad.

Otro ejemplo es la manera en que hace siglos algunas personas justificaban el sometimiento que ejercían sobre otros. Las personas de piel blanca pensaban que las de piel oscura padecían de una enfermedad denominada Dysaethesia aethiopis y de acuerdo con un psiquiatra de aquella época, este padecimiento justificaba la esclavitud como una necesidad terapéutica para los esclavos y como una responsabilidad médica para los “amos”. Cuando un esclavo intentaba fugarse y era finalmente aprehendido, los amos lo llevaban al psiquiatra muy sorprendidos, no entendían cómo un esclavo que lo tenía todo en su barraca quisiera fugarse, pensaban que era un malagradecido. Entonces, el psiquiatra les explicaba que había adquirido una enfermedad mental denominada Drapetomanía –que significa “locura por querer fugarse”– y que se caracterizaba por el síntoma de echarse a correr para huir del cautiverio. Para curar tal enfermedad, el tratamiento prescrito consistía en “sacarles el demonio a latigazos”. Actualmente estas creencias no convencerían a nadie, pero hace siglos eran una realidad, las personas de piel blanca vivían y estaban convencidas de que las de piel oscura debían ser sus esclavos o sirvientes.

Sin embargo, seguimos viviendo en un mundo de creencias de las que no nos damos cuenta y que muchas veces llevan a la sociedad a demasiadas contradicciones.

Fuente: “La violencia en la Familia.” CIJ

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *