PASA BENJAMÍN GIL DE VERDUGO A LÍDER BIENAMADO DE CHARROS

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Agencia Reforma

Guadalajara, Jalisco 30 enero 2026.- «No es que no me quisieran tanto ¡no me querían nada!», recuerda entre risas Benjamín Gil sobre el recibimiento del público tapatío en su primera Serie del Caribe en Guadalajara.

 En 2018, el ahora mánager de los Charros de Jalisco estaba al mando de México, representado por los Tomateros de Culiacán, el club antagónico de la novena jalisciense.

 En aquel entonces, el ambiente en el Estadio Panamericano era hostil para «Benji», muy distinto al presente, en el que pasó de verdugo a líder y referente querido por la afición jalisciense.

 Tras celebrar el Bicampeonato, Gil volverá a vivir un torneo caribeño en la casa de los Charros. Esos triunfos, sumados a su personalidad, han sido parte fundamental de una transformación que cambió los abucheos por aplausos y admiración.

 «Se comprende por lo antes vivido. Lo que sí saben ahora es que estoy entregado al 100 por ciento con la organización, con ellos, los fanáticos. Y si algo quiero hacer es regalarles bonitos recuerdos y experiencias, ya sea por televisión o aquí, en presencia. Eso sería lo ideal: que tengan recuerdos entre amigos y familias, porque al final eso es lo que queda.

 «Los campeonatos dan momentos inolvidables para los jugadores y todos los que forman parte del equipo, pero también son muy especiales para el aficionado. Los que están en las gradas y vienen con su papá, su hermano, su mamá, sus hijos o, a lo mejor, con la pareja que más adelante será su esposa. Son momentos muy bonitos y gratos que se llevan de recuerdo de por vida», comentó Gil en entrevista con CANCHA.

 De cara a la Serie del Caribe 2026, el mánager habla con la misma claridad con la que dirige: frontal, sin obsesionarse por la crítica, con una autocrítica exigente y con el objetivo claro de ir por el título, sin titubeos.

– ¿Qué significó pasar de ser el verdugo de Charros a ser alguien querido?

 Yo sabía que iba a suceder, porque la afición es apasionada. A lo mejor me reclamaban cosas del pasado, con toda razón, y yo formaba parte de un equipo con el que existía una rivalidad. Sentía que si hacía mi trabajo, si me entregaba al 100 por ciento a la organización y peleaba para que las cosas salieran bien, y se daban los resultados, la gente lo iba a apreciar.

 Obviamente todo es más fácil con logros, pero hoy saben que estamos entregados al 100 por ciento y que lo que queremos es que vengan y disfruten de lo que los muchachos hacen en el terreno de juego.

– ¿Cómo logra hacer de un equipo una familia?

 Quiero que ellos estén a gusto. Los jugadores saben que los respaldo al 100 por ciento, que me interesa su bienestar personal, físico, anímico y familiar. Lo que quiero es que estén bien. Les deseo lo mejor como seres humanos, no solo a las estrellas.

 Todos tienen la misma importancia, desde el último del roster hasta el que juega más. Todos nos entregamos al 100 por ciento para que ese jugador también sea campeón. No solo los titulares o los considerados estrellas. Somos campeones todos por igual: los jugadores, los trainers, los coaches, la gente que vende cerveza y refrescos en las gradas, y quienes trabajan en el estadio, incluso aquellos a los que quizá no conocemos. Si eres Charros, eres campeón.

– ¿Esperaba que los títulos llegaran tan rápido? Dos años y medio en Charros y ya un Bicampeonato

 No es nada fácil, sé que no lo es. He tenido la dicha de ser Bicampeón tres veces en esta liga: como jugador en Culiacán, como mánager en Culiacán y ahora acá.

 Tiene que funcionar todo. Hay retos durante la temporada, antes y después, pero la clave es proponernos una meta e ir trabajando día con día para acercarnos a ella. Cuando algo no nos acerca, hay que corregirlo y no dejarlo pasar desapercibido.

 Esa es la entrega y el compromiso que hacemos los coaches. Este equipo, este vestidor, se mantiene positivo y buscando mejorar todos los días. Eso se debe a la energía del staff. Yo esté de buen humor, de mal humor, enfermo o bien, el mensaje siempre será el adecuado porque tenemos un gran cuerpo técnico.

– ¿Qué espera Benjamín Gil de esta Serie del Caribe?

 Ganar el campeonato.

– ¿Es un título que le falta?

 No sé si me falte o no. Ganar la Serie del Caribe no me cambia como persona. Siempre lo he dicho: hay gente a la que le gusta criticar. Si voy 15 veces a la Serie del Caribe y no gano ninguna, ¿soy mal mánager? Ir 15 veces ya sería algo histórico, pero alguien dirá: ‘no puede ganar’.

 Luego quedamos terceros en el Clásico Mundial y dicen: ‘tenía un trabucón’. ¿Y los rivales eran malos? No creo. Podemos ganar la Serie del Caribe, el Clásico Mundial, la Liga de Verano, ser Tricampeones o Bicampeones, y alguien dirá que fue suerte o que los otros no se esforzaron.

 Por eso me enfoco en lo positivo. Es algo que transmito a los jugadores. Eso nos llevará más lejos que pensar en negativo. Estoy tranquilo conmigo mismo. No soy un ángel, pero tampoco soy mala persona. Gane o no gane, hago las cosas bien porque me preocupo por la gente que está bajo mi responsabilidad. Me entrego a ellos y a mi trabajo. Y cuando sé que algo no lo hago bien, trato de corregirlo. Soy muy intenso en mi autocrítica. Si creyera que hago todo bien, ¿cuándo voy a mejorar?

– ¿Mantiene el sueño de Grandes Ligas?

 Cien por ciento. Pero ahora estoy totalmente enfocado en esta Serie del Caribe. Me quito la gorra y pienso en México, en lo que viene en el próximo mes. Sé lo que esto significa para el beisbol del País y para el aficionado.

 En este momento, mucha gente que ama el deporte va a voltear a ver el beisbol. Podemos convertir a muchos en aficionados del beisbol y del beisbol mexicano. Es una gran responsabilidad, un gran reto, y algo que realmente me entusiasma.

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