Pedro Peñaloza

Un pueblo habituado durante largo tiempo a un régimen duro

 pierde gradualmente la noción misma de libertad.

Jonathan Swift

Después de una llamada de 15 minutos entre Sheinbaum y Trump la inquilina de Palacio Nacional sacó la conclusión de que no habrá incursión militar de Estados Unidos a nuestro país. ¿En serio? Donald Trump repite que son los cárteles los que gobiernan México y no se desdice de ello, además, Marco Rubio, secretario de Estado, le exigió a Juan Ramón de la Fuente “pruebas tangibles” del combate al narcotráfico.

¿A qué se refiere Rubio ?, ¿que detendrán a El Mencho Oceguera, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación?, ¿que capturará a los otros hijos de El Chapo?, ¿quizás a los jefes de los grupos en Tamaulipas, los del Golfo, las ramificaciones de la Familia Michoacana y los diversos grupos en Guerrero?, ¿a quién? ¿“Pruebas tangibles” será consignar al gobernador de Sinaloa, con claros indicios de su vinculación con el Cártel de Sinaloa; ¿la detención de los gobernadores de Tamaulipas, Guerrero, Baja California, Michoacán, Jalisco y Chihuahua y muchos presidentes municipales?

¿A ellos se refiere? Tal vez Rubio está pensando en Adán Augusto a quien se le vincula al grupo delictivo de La Barredora y cuyo papel es estratégico en la vinculación y complicidad de presuntos hechos delictivos. Quizás en la mente del secretario de Estado está visitando Palenque. Insistimos, ¿cuáles son las “pruebas tangibles” que exigen Estados Unidos en su afán dominante?

Los aparatos de inteligencia estadounidenses tienen mucha información, seguramente más de la que posee el gobierno mexicano. Las arenas de soberanía y nacionalismo que a diario repite la Presidenta sirven para las masas fanatizadas y huestes morenistas, pero para los diálogos con su vecino resultan vacíos.

Desde Palacio Nacional presumen logros en la disminución de los homicidios dolosos o capturas de líderes criminales, pero poco le importan a Trump. Tampoco están preocupados por las libertades y la democracia, eso lo dejó claro en el caso de Venezuela. Sus intereses están en el resguardo de su frontera y el sometimiento a sus dictados comerciales bajo un modelo de tarifas que incentivan una supuesta reindustrialización, forzando volver los capitales a Estados Unidos.

Poco le importa a Washington si Claudia Sheinbaum evoca al Himno Nacional en sus mañaneras, lo que está en juego son los procesos de acumulación capitalista de la principal potencia mundial, con un presidente fiel a la dinámica de la arbitrariedad y el saqueo. Ese es el núcleo del tema que parece no entenderse en el Palacio Nacional. No es una llamada telefónica lo que detiene la incursión militar, sino los cálculos económicos y políticos bajo la clave de “pruebas tangibles”.

@pedro_penaloz

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