HONRAN EN PARÍS A GUERRIERO
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Agencia Reforma
París, Francia 08-Dec-2025 .-La escritora argentina Leila Guerriero, recién galardonada en Francia por su libro La llamada, Un retrato, defiende un periodismo de terreno, poliédrico, que presente un «panorama completo».
Eso implica hablar con todo el mundo, y «mirar hasta lo que no te gusta».
Guerriero, una de las voces más importantes del periodismo narrativo latinoamericano, saborea el éxito de su último libro, un retrato que ahonda en la vida de Silvia Labayru, una sobreviviente de la dictadura militar en Argentina (1976-1983).
En París, la obra recibió el Premio al Mejor Libro Extranjero (Prix du Meilleur Livre Étranger), en la rama de no ficción, un prestigioso reconocimiento que otorgan los editores franceses y que, en sus más de siete décadas de historia, cuenta entre los ilustres ganadores, en diversas categorías, a Cien años de soledad, del colombiano Gabriel García Márquez, o La tía Julia y el escribidor, del peruano Mario Vargas Llosa.
En un café cerca del monumento denominado el Panteón, horas antes de recibir el galardón la semana pasada, la periodista y escritora explicó lo «irreal» que todavía le parece haber ganado esta distinción.
«Siempre me sorprende el hecho de que el trabajo que una hace desde tan lejos, en este caso la Argentina, llegue a un lugar y a una lengua que no es la propia», afirmó.
La llamada, libro publicado en español el año pasado bajo el sello de Anagrama, cuenta la historia de Labayru, una militante del grupo armado Montoneros que fue secuestrada en 1976 en Buenos Aires, embarazada, y detenida en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), un siniestro lugar donde fue torturada y dio a luz.
Tras un año y medio retenida en ese centro clandestino, fue liberada y se exilió en España, donde sufrió el repudio de sus excompañeros de activismo por sospechas de colaboración con los militares.
Para hacer este retrato de Labayru, a lo largo de más de 400 páginas, Guerriero estuvo casi 2 años reporteando y entrevistó a un centenar de personas.
Y es que ésta es la base de su procedimiento: un trabajo de campo exhaustivo, con innumerables entrevistas y una observación minuciosa del entorno.
«Cuando escucho el relato de quien estoy entrevistando, estoy muy atenta a los nombres que van apareciendo, las circunstancias que aparecen», explicó la periodista de 58 años, nacida en Junín.
«Si es una circunstancia muy, muy sensible, necesito tener otro testimonio, además de un testimonio de la persona que me lo está contando.
«Los testimonios laterales sirven muchísimo para iluminar ese testimonio central, para dar otras visiones, a veces incluso para dar otras versiones, o por lo menos para tener un punto de vista distinto acerca de lo que pasó», señaló la también autora de Los suicidas del fin del mundo y Frutos extraños.
Esta manera de trabajar es también necesaria en el contexto político actual, con el republicano Donald Trump al frente de Estados Unidos, y el ultraliberal Javier Milei dirigiendo Argentina, dos líderes de ultraderecha que no dejan de denigrar el periodismo.
«Hablar con todo el mundo, hablar con gente que muy posiblemente no piense como vos y no desestimar esos testimonios, no entronizarlos tampoco, pero pintar el panorama completo», asegura.
«Me parece que ése es el periodismo que hay que hacer: mirar hasta lo que no te gusta».
UN CAMINO ‘TORTUOSO’
La también autora de Plano americano, colaboradora de varios medios, entre ellos el diario español El País, practica un periodismo de largo recorrido, que parece difícilmente compatible con la rapidez y la inmediatez del clic y del «me gusta» de las redes sociales.
Cuando empieza a trabajar en una historia que le interesa, busca una cierta «continuidad», a pesar de los múltiples viajes que encadena. Intenta encontrarse con la gente a la que entrevista, semana a semana.
También, explica Guerriero, toma notas muy exhaustivas, día a día, de detalles del momento de una entrevista: el tiempo que hacía, la ropa, los gestos, la decoración… Esto le permite luego plasmar en el libro, casi de forma fotográfica, aquel momento.
«Después, cuando ya sé que estoy terminando el reporteo, planifico la escritura y voy preparando un escenario de unos dos o tres meses, en los cuales suspendo un poco todo».
Lo anterior, para poderse dedicar de lleno al texto.
«Al principio, todo es un poco tortuoso», asegura la autora, hablando del inicio del trabajo de escritura. «Montar una historia, aunque sea una historia que conoces mucho, siempre es como contártela a vos misma por primera vez».
ASÍ LO DIJO
«Siempre me sorprende el hecho de que el trabajo que una hace desde tan lejos, en este caso la Argentina, llegue a un lugar y a una lengua que no es la propia».
Leila Guerriero, escritora.