FIL GDL/ VUELVE LOS ‘CAUDILLOS CULTURALES’ DE KRAUZE

0

Hiram Osiris

Agencia Reforma

Guadalajara, Jalisco 3 diciembre 2025.- Con una reedición, Enrique Krauze celebra 50 años de Caudillos culturales en la Revolución Mexicana.

 Publicado en 1976, el volumen va a la caza de nuevos lectores desde la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, donde el historiador evocó sus orígenes acompañado de tres amigos y cómplices intelectuales: el novelista Enrique Serna, el crítico literario Christopher Domínguez Michael y el ensayista Jesús Silva-Herzog Márquez.

 Krauze celebró no sólo la reedición, sino también el inicio formal de la publicación cronológica de sus obras bajo el sello de El Colegio Nacional (Colnal).

 «Es un inmenso privilegio», dijo al abrir la conversación.

 La serie arrancará precisamente con Caudillos culturales en la Revolución Mexicana, y, en tono de broma, lanzó: «esperemos no sean mis obras completas todavía».

 La génesis del libro se remonta a una mañana concreta: el 30 de septiembre de 1970, cuando Krauze visitó a Daniel Cosío Villegas para plantearle su intención de estudiar a los intelectuales de la Revolución Mexicana.

 «Óigame usted», recuerda que le dijo el historiador. En vez de trabajar a los ateneístas, maestros ya muy estudiados, le sugirió mirar a la generación de sus discípulos: la de los «Siete Sabios» -Vicente Lombardo Toledano, Alberto Vásquez del Mercado, Alfonso Caso, Teófilo Olea y Leyva, Antonio Castro Leal, Jesús Moreno Baca y Manuel Gómez Morin-, «mi propia generación».

 Aquella conversación, confesó Krauze, lo dejó no sólo convencido, sino predestinado a escribir el libro que hoy regresa a los estantes medio siglo después.

 En la presentación de la reedición, que se realizó en formato virtual, Serna confesó que mucho de lo que sabe de la historia de México lo aprendió leyendo a Krauze; sus lecturas, dijo, incluso le han servido como inspiración para algunas de sus novelas históricas.

 Destacó que la generación retratada en el libro, la de 1915, vivió su educación en medio de la violencia revolucionaria: estudiantes que caminaban pegados a las paredes para evitar balas perdidas; clases nocturnas a la luz de las velas por los apagones eléctricos; profesores dispersos por el exilio o la guerra.

 En ese aislamiento, se convirtieron en faros morales y auténticos agitadores de conciencia. «Una mística admirable», señaló Serna.

 Aunque la intención fue biografiar a los «Siete Sabios», por falta de archivos Krauze se concentró sobre todo en dos trayectorias gemelas, y luego divergentes: las de Gómez Morín y Lombardo Toledano.

 De grandes amigos en la juventud, ambos terminaron representando ideologías opuestas.

 Gómez Morín, apuntó Serna, fue un ingeniero social: creía en la técnica, la pericia y la institucionalidad como camino para transformar México. Lombardo Toledano, en cambio, actuaba como un catequista de la justicia social, más centrado en la prédica que en la solución práctica de los problemas nacionales.

 A pesar de sus diferencias, ambos compartían un impulso ético: encauzar el ímpetu revolucionario hacia un proyecto de progreso.

 Lo hicieron, sobre todo, a través de instituciones, no de libros: Gómez Morín fundó el Banco de México y más tarde el Partido Acción Nacional; Lombardo Toledano encabezó la CTM y el Partido Popular Socialista.

 A lo largo de la presentación, el tono fue de celebración y memoria.

 La reedición de Caudillos culturales en la Revolución Mexicana ya se encuentra disponible en las librerías nacionales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *