“DERECHOS HUMANOS, DEMOCRACIA Y ESTADO DE DERECHO

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  • Coordina Diego Valadés, de El Colegio Nacional.

Ciudad de México 26 agosto 2025.- El encuentro fue convocado por El Colegio Nacional, en coordinación con el Instituto de Investigaciones Jurídicas y la Facultad de Derecho de la UNAM, el Instituto Iberoamericano de Derecho Constitucional y el Instituto Max Planck de Derecho Público Comparado y Derecho Internacional.

El Ius Constitucionale Commune es como “un gran movimiento que se ocupa y preocupa por los problemas del derecho constitucional común”, aseguró Diego Valadés, miembro de El Colegio Nacional.

Entre derechos humanos, democracia y estado de derecho hay una indisoluble relación para querer conformar un derecho común, “lo cual constituye una columna vertebral de las sociedades justas y libres a las que aspiramos a analizar”, aseveró Yuri Pavón, director del Seminario de Derecho Administrativo de la Facultad de Derecho, al participar en la inauguración del Seminario “Derechos humanos, democracia y Estado de Derecho (Ius Constitucionale Commune en América Latina)”, en representación de la directora de la facultad, Sonia Venegas Álvarez.

Convocada por El Colegio Nacional, el Instituto de Investigaciones Jurídicas y la Facultad de Derecho de la UNAM, el Instituto Iberoamericano de Derecho Constitucional y el Instituto Max Planck de Derecho Público Comparado y Derecho Internacional, en el acto destacó la importancia de hacer del ejercicio teórico una reflexión indispensable para una región de contrastes significativos y de desafíos persistentes.

“Hemos sido testigos de cómo el diálogo entre nuestras cortes constitucionales y el sistema interamericano de derechos humanos ha forjado un patrimonio jurídico común, un estándar de protección que busca poner a la actividad humana en el pináculo del desarrollo del crecimiento de las personas. Este coloquio, creo que es pertinente como un espacio privilegiado para fortalecer el diálogo y examinar críticamente los logros y los retos que tenemos presentes”, abundó el catedrático universitario.

Para Mariela Morales, referente para América Latina del Instituto Max Planck de Derecho Público Comparado y Derecho Público Internacional, resulta fundamenta participar y avanzar en la agenda de construcción de una Ius Constitucionale Commune para América Latina, sobre todo porque hace unos días se publicó una declaración de cuatro presidentes y vicepresidentes de cortes constitucionales, “haciendo un llamado al rol de la justicia en la estabilización de la democracia, el estado de derecho y la garantía de los derechos y esto es una alerta más de los desafíos que tenemos desde el ámbito jurídico, pero también interdisciplinario para atender esta coyuntura actual”.

La sociedad Max Planck tiene 86 institutos, más de 31 premios Nobel y, aun cuando no son una universidad, sino un consorcio de investigación, sus institutos de derecho tienen como misión ocuparse de las líneas de investigación que atienden los problemas coyunturales y estructurales.

Por eso hace ya 21 años, en el instituto Max Planck de Heidelberg, Alemania, de Derecho Público Comparado y Derecho Internacional se trabaja en colaboración con instituciones y universidades de América Latina en un proyecto para impulsar debates, con lo cual tienen ya 328 coloquios realizados, más de 40 publicaciones y 20 seminarios anuales sobre América Latina.

“Hemos tenido crisis, pero ahora se habla de la policrisis, porque tenemos no solamente la emergencia climática, los desafíos digitales, sino nuevos retos que se suman a los anteriores, en particular en nuestra región, la más desigual y más violenta del mundo, entonces es muy importante el aporte de la academia para proponer ideas, soluciones alternativas, mediante un discurso que sea para un público mucho más amplio y no sólo quedarnos en los muros de nuestras instituciones”, explicó la también coordinadora del Proyecto Ius constitutionale Commune en América Latina (ICCAL).

En ese esfuerzo se encuentra la creación, dentro de la Facultad de Derecho, de una materia vinculada con el tema, lo que le dará a las y los estudiantes del primer año de la carrera un “nuevo paso en esta larga y estrecha cooperación que ya comenzó desde la propia fundación del coloquio en 2004, es decir, tenemos más de 20 años trabajando juntos. Estamos con mucho optimismo y confianza, porque el derecho puede transformar las realidades”, recalcó Mariela Morales.

El doctor José María Serna de la Garza, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, aseveró que, en la actualidad, los derechos humanos, la democracia y el estado de derecho se encuentran asediados, se ven en riesgo y “no solamente en América Latina, sino en muchos otros países del mundo”, por lo cual es muy importante reflexionar y analizar por qué la democracia constitucional el estado de derecho o la democracia representativa se encuentran en crisis.

“Considero que podía hablarse de razones externas y de razones internas para explicar esta crisis. ¿Internas y externas a qué? Al propio constitucionalismo como relato, como narrativa, como constructo teórico y como diseño institucional y normativo. Entre las razones externas, podríamos hablar según las regiones del mundo, pero específicamente en América Latina de la pobreza, la enorme desigualdad, la percepción de que hay una enorme corrupción en las élites políticas y económicas, la impunidad ante la corrupción es una razón externa al constitucionalismo”.

Hay otras razones que son internas al constitucionalismo, las cual han abierto una brecha entre gobernantes y gobernados, entre representantes y representados, y eso ha hecho que surjan opciones políticas que ofrecen gobernar de una manera distinta a la democracia constitucional y representativa, “opciones con un claro tinte autoritario”.

“Y por ello es necesario repensar, los conceptos y las realidades institucionales qué tienen que ver con los derechos humanos, con la democracia, con el estado de derecho, para remontar la crisis que estamos viviendo, apuntando hacia una renovación de los conceptos y de las instituciones”.

El déficit democrático

En su participación, Diego Valadés, miembro de El Colegio Nacional, reconoció la importancia que tiene y ha tenido la presencia del Instituto Max Planck en las deliberaciones que se han llevado a cabo durante ya varias décadas asociadas a problemas relacionados con el Ius Constitucionale Commune, “un gran movimiento que se ocupa y preocupa por los problemas del derecho constitucional común” y, ahora, mucho más con una triada de los derechos humanos, la democracia y el estado de derecho.

“Han señalado tanto la doctora Morales, como el doctor Serna, aspectos complementarios: nos dijo la doctora Morales que una de las preocupaciones centrales consiste en la desigualdad y la violencia que afectan a nuestro hemisferio; agrega el doctor Serna un tema crucial que es el de la corrupción, por cierto, muy trabajado en los últimos años, pero efectivamente, la corrupción y la impunidad están entre los ingredientes que afectan sensiblemente las características del estado constitucional en nuestro hemisferio”.

Y dentro de la desigualdad se inscribe otro aspecto, como la pobreza, temas que, desde la perspectiva del constitucionalista mexicano, se traducen en un déficit creciente de gobernabilidad y un déficit democrático, “déficit democrático que tiene su contrapartida en el autoritarismo”.

En ese sentido, la doctora Mariela Morales, enfatizó que los participantes del seminario se han convertido en protagonistas de este proyecto del constitucionalismo transformador, “y la invitación y la reflexión es cómo entonces, bajo este enfoque, podríamos avanzar en las líneas de investigación tanto nacionales, como regionales o globales”.

“No puedo dejar de mencionar que la Constitución de Querétaro de 1917 ya se concibió como el primer constitucionalismo social transformador; es cierto que en la doctrina y en la academia se ha reconocido que Karl Klare fue el que acuñó el término de constitucionalismo transformador para Sudáfrica, pero también es muy cierto que en América Latina los procesos de respuesta a las crisis institucionales, a las tierras, a los conflictos armados, a las dictaduras del pasado fue concebir la constitución como un instrumento vivo para cumplir las promesas constitucionales que están allí contenidas”.

Este nuevo constitucionalismo, esta nueva concepción con el Ius Constitucionale Commune no pretende la homogeneidad, “porque México no es Venezuela ni Paraguay; de lo que se trata es que tenemos problemas comunes y tenemos marcos normativos jurisprudenciales, discursos académicos comunes”.

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