LA IGUALDAD DE GÉNERO DEBE SER PRÁCTICA VIVA PARA TRANSFORMAR NUESTRO QUEHACER UNIVERSITARIO: LOMELÍ

- El rector Leonardo Lomelí Vanegas presidió la ceremonia por los cinco años de la creación de la Coordinación para la Igualdad de Género
- Es muy importante fomentar la participación de los hombres universitarios en la construcción de una cultura de igualdad, resaltó Norma Blazquez Graf
- Participaron también Tamara Martínez Ruíz, Leticia Cano Soriano y Fátima Flores Palacios
Ciudad Universitaria, CDMX, 4 abril 2025.- La Universidad Nacional Autónoma de México, como institución pública, autónoma y comprometida con el presente y el futuro del país, debe seguir siendo un referente en la construcción de una sociedad más justa, más incluyente, igualitaria y libre de violencia, afirmó el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas.
Por ello, al presidir la ceremonia por los cinco años de la Coordinación para la Igualdad de Género (CIGU) -a la que calificó como uno de los avances más significativos en la historia reciente de esta casa de estudios- llamó a la comunidad universitaria “a aquilatar la vocación irrenunciable con la igualdad de género, no solo como principio rector, sino como una práctica viva que transforme nuestras relaciones, nuestras decisiones y nuestro quehacer universitario”.
Acompañado por la titular de la CIGU, Norma Blazquez Graf; la secretaria de Desarrollo Institucional y coordinadora fundadora de la CIGU, Tamara Martínez Ruíz; por la expresidenta de la Comisión Especial de Equidad de Género del Consejo Universitario (CU), Leticia Cano Soriano; y la investigadora del Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales, Fátima Flores Palacios; el rector aseveró que la creación de esta Coordinación fue resultado de un proceso acumulativo de luchas, reflexiones y exigencias.
Lomelí Vanegas recordó que la CIGU surgió como respuesta a las demandas de miles de mujeres universitarias que, durante décadas, han señalado con claridad que no puede haber rigor académico ni justicia social mientras persistan las violencias de género, la desigualdad y la exclusión. “Fue también una expresión de coherencia con los principios que dan sentido a nuestra Universidad: la libertad, la autonomía, la justicia, la pluralidad y los derechos humanos”.
Desde entonces, añadió, la CIGU ha articulado una visión transversal que se ha traducido en políticas, programas, protocolos, acciones de formación y acompañamiento, actividades académicas, promoviendo la participación e inclusión de las mujeres, las diversidades y disidencias sexo genéricas; se han propiciado cambios culturales que se reflejan en prácticas cotidianas más justas, equitativas, inclusivas y respetuosas de todas las personas que integran nuestra gran Universidad.
En la ceremonia en la que estuvo la secretaria General, Patricia Dávila Aranda, el rector enlistó objetivos alcanzados por la CIGU como la existencia de 129 Comisiones Internas para la Igualdad de Género, en el 100 por ciento de las entidades académicas y dependencias universitarias; la capacitación a 305 Personas Orientadoras Comunitarias; la creación del Sistema de Seguimiento y Transversalización de la Política Institucional en Materia de Igualdad de Género; y la incorporación transversal de la perspectiva de género en los planes de estudio, entre otros.
“Sabemos, sin embargo, que los desafíos persisten. La transformación cultural es un camino complejo, no exento de resistencias -incluso de retrocesos- que requiere constancia, capacitación y diálogo. También sabemos que las universidades son espacios de pensamiento crítico, de creación de nuevos saberes y de cambio social”, dijo.
Lomelí Vanegas refrendó el compromiso, desde la rectoría, con la consolidación de una universidad libre de violencias, respetuosa de la dignidad de todas las personas, capaz de generar condiciones efectivas de igualdad y de garantizar entornos seguros, incluyentes y corresponsables en todos los ámbitos de la vida universitaria.
Transversalizar la igualdad
En el auditorio “Alfonso Caso” Norma Blazquez destacó que en el Plan de Desarrollo Institucional se ha establecido que se debe seguir fortaleciendo la educación en igualdad, a partir de los programas y planes de estudio -desde el bachillerato hasta el posgrado-; capacitar y sensibilizar al estudiantado, a la planta académica y administrativa.
“La institucionalización de la perspectiva de género debe traducirse en acciones concretas y aplicaciones en la vida universitaria. Por esto, es muy importante fomentar la participación de los hombres universitarios en la construcción de una cultura de igualdad”, apuntó.
Agregó que el fortalecimiento de la justicia universitaria con perspectiva de género es otro reto crucial: es necesario agilizar la respuesta a las denuncias, garantizar sanciones efectivas frente a la violencia de género y dar seguimiento a los casos para que la comunidad conozca qué acciones se están tomando; evitar la impunidad y los largos procesos que dificultan el acceso a la justicia.
En tanto, Tamara Martínez rememoró que la primera tarea a la que se enfrentó fue atender 32 pliegos petitorios de diferentes planteles -desde el bachillerato, escuelas y facultades, hasta el posgrado- en materia de igualdad de género.
Reconoció que se sigan haciendo reformas a la normatividad universitaria, como la aprobada el pasado 31 de marzo en el Consejo Universitario, mediante la cual el Tribunal Universitario incluyó dos vocales especializadas para atender los asuntos de violencia de género.
“La transversalización de la igualdad de género debe permear en las aulas, en los documentos, vivir con perspectiva de género, en el trabajo ‘de a pie’ en las comunidades, para romper prácticas y estructuras patriarcales”, señaló.
En su oportunidad, Leticia Cano compartió su experiencia como presidenta de la Comisión Especial de Equidad de Género del CU, en la que se lograron acuerdos colegiados para establecer campañas y mensajes para prevenir las violencias y promover convivencias armónicas. Recalcó que la creación de esta instancia, que está próxima a cumplir 15 años, marcó un hito en la UNAM.
En el seno de ese cuerpo colegiado, abundó, se creó el primer documento básico para el Fortalecimiento de la Política de Igualdad Sustantiva en la UNAM. También trabajaron por la modificación a los artículos 95, 98 y 99 del Estatuto General, entre otros asuntos. Y celebró que el compromiso por transversalizar la perspectiva de género esté plasmado en el actual Programa de Desarrollo Institucional.
Fátima Flores consideró el esfuerzo institucional para lograr que la UNAM sea una universidad sustentada en prácticas basadas en el respeto y la igualdad entre todas y todos sus integrantes. Relató que hace más de 40 años surgió el Grupo Autónomo de Mujeres Universitarias que buscó discutir y plantear soluciones a problemas nacionales y sociales que las aquejaban como universitarias y mujeres. Mencionó luchas que dieron dentro y fuera de la institución y cómo influyeron en la construcción de una epistemología feminista y la creación de espacios como el Centro de Estudios de la Mujer, y el Programa Universitario de Estudios de Género, hoy Centro de Investigaciones y Estudios de Género.
FUENTE: UNAM