• La estrella veracruzana fue la embajadora de lujo en la inauguración, pero tuvo que aguantarse las ganas de tocar la Copa del Mundo por órdenes de la FIFA.

La que de plano llegó a derrochar elegancia y dejó muy en claro quién es la reina de Hollywood fue Salma Hayek. 

Nuestra querida veracruzana se paró en la cancha del Estadio Ciudad de México como la embajadora oficial de la Copa del Mundo 2026, robándose las miradas de los miles de aficionados en las gradas y de los millones que veían la transmisión por televisión.

Salma se aventó un discurso de bienvenida directo en el centro del campo, hablando con el corazón sobre cómo el deporte puede lograr la unidad global en estos tiempos. 

Pero el verdadero chisme y lo que todos los curiosos notaron en las redes sociales fue su comportamiento cuando apareció el mismísimo presidente de la FIFA, Gianni Infantino, cargando el codiciado trofeo dorado. 

Por puro protocolo y para acatar las estrictas reglas del organismo de que esa copa solo la tocan los campeones, Salma se mantuvo a una distancia muy bien medida y ni de chiste le puso una mano encima.

Tras su emotivo mensaje de paz y unión, la actriz dio la señal para arrancar con el tradicional desfile de banderas de todas las naciones que jugarán en el torneo. 

La veracruzana demostró que además de ser una súper estrella internacional, tiene una disciplina de acero para cumplir con las normas de etiqueta futboleras. ¡Puro orgullo mexa!

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