‘AUNQUE ES CLON, NO SE VE CHAFA’
Agencia Reforma
Ciudad de México 22 marzo 2026.- En los pasillos de las llamadas plazas «chinas» del Centro Histórico, uno de los productos más vendidos en esta temporada es la playera de la Selección Mexicana rumbo al Mundial FIFA 2026, a precios que contrastan con los productos oficiales.
En un recorrido por locales de Izazaga 89, uno de los principales centros mayoristas de mercancía asiática en la Ciudad de México, se constató la venta abierta de casacas de la Selección Mexicana de Futbol con logotipos de Adidas que cuestan entre 200 y 400 pesos.
«Es de tela buena, impermeable, esta no lo consigues en otro lado», dijo uno de los locatarios.
Las camisetas originales oscilan entre 2 mil y 2 mil 800 pesos, mientras que algunas versiones consideradas «oficiales» o de edición especial superan los 3 mil pesos en tiendas autorizadas.
Comerciantes consultados explicaron que, conforme se acerca el Copa Mundial de la FIFA 2026, las playeras se han convertido en uno de los artículos más vendidos dentro de estos corredores comerciales.
«Están bonitas, no se ven tan chafas», dijo Luis Daniel, un padre de familia.
Además de ropa deportiva, los locales también exhiben calzado con logotipos de marcas internacionales.
En varios puestos se observan tenis con insignias de Nike y Adidas que se venden entre 400 y 500 pesos, mientras que modelos originales de estas marcas superan los 3 mil pesos en tiendas oficiales.
En los locales también hay artículos del hogar, para mascotas, cosméticos, juguetes y ropa.
El recorrido también permitió identificar el mecanismo de distribución de estos productos, pues comerciantes ambulantes que operan en zonas como Plaza Pino Suárez se abastecen en las plazas mayoristas de origen asiático ubicadas en Izazaga, donde adquieren lotes de ropa, calzado y accesorios a precios bajos para revenderlos posteriormente en la vía pública.
Este esquema ha convertido a estos centros comerciales en puntos clave para la distribución de mercancía pirata en el Centro Histórico.
Los productos llegan en contenedores o cargamentos importados, muchos de ellos sin documentación clara o con marcas imitadas, lo que posteriormente facilita su dispersión en mercados y tianguis de la capital.
La proliferación de estos artículos ha provocado quejas recurrentes de las marcas afectadas, que denuncian pérdidas económicas y violaciones a la propiedad intelectual.
Empresas internacionales del sector deportivo han alertado en distintas ocasiones sobre la circulación de prendas falsificadas que reproducen logotipos, diseños y etiquetas sin autorización.
En diciembre de 2024, autoridades realizaron un operativo en la zona de Izazaga 89 para detectar mercancía ilegal o sin documentación, incluyendo productos con marcas falsificadas. Sin embargo, visitantes de las plazas aseguran que, pese a estas acciones, la venta de artículos pirata continúa de forma abierta.
Mientras que los delitos federales relacionados con piratería y falsificación de marcas repuntaron en México 53.1 por ciento en 2025, respeto a 2022, autoridades alertan sobre un cambio en la operación de las redes de piratería.
Es decir, la venta dejó de concentrarse en puestos visibles de mercados y calles para trasladarse a bodegas, comercio electrónico, envíos por paquetería y redes logísticas de distribución.
En lugar de decomisos en puestos ambulantes, las investigaciones federales ahora detectan cargamentos completos almacenados en naves industriales o centros de distribución desde donde se surte mercancía a mercados y plataformas digitales en todo el país.
Las autoridades también han detectado laboratorios clandestinos dedicados a fabricar etiquetas, empaques y códigos falsos para simular mercancía original, lo que permite introducir los productos a cadenas comerciales y plataformas digitales.
La Ley de la Propiedad Industrial sanciona la falsificación o uso indebido de marcas registradas, patentes, diseños industriales y denominaciones protegidas. Entre los delitos se incluyen fabricar, almacenar, transportar, vender o distribuir productos con marcas falsificadas, así como reproducir empaques o distintivos sin autorización del titular de los derechos.
Las sanciones pueden incluir multas económicas, aseguramiento de mercancía, clausura de establecimientos y penas de prisión, dependiendo de la magnitud del delito y la reincidencia.