Daniel Santiago

Agencia Reforma

Monterrey, NL 30 noviembre 2025.- Fue lo que podría llamarse «una noche de caramelos».

Al mismo tiempo que chicos y grandes saboreaban un pirulí, disfrutaban del despliegue en el escenario de una de las aventuras emblemáticas de la temporada, «El Cascanueces».

Esto entre la llovizna que se registró ayer en la Ciudad, y que hizo que gran parte de los asistentes acudiera protegida con chamarras, paraguas y alguien hasta con una máscara de «Scream», ante los 13 grados que se registraban.

La popular obra de ballet ejecutada por cientos de estudiantes de distintas edades de la Escuela Superior de Música y Danza se llevó la noche al mover emociones de grandes y provocar la atenta mirada de los más pequeños.

Junto con la música de Tchaikovsky, que también se ha usado en bandas sonoras, estos jóvenes artistas fueron los encargados de calentar el ambiente previo al encendido del Pino del Museo de Historia Mexicana, que con ya casi tres décadas de su realización cada año -incluso en pandemia- se ha convertido en una tradición para los regiomontanos.

La cifra oficial indicó que hubo 3 mil asistentes, justo la cantidad de paletas elaboradas por comerciantes de la Colonia Independencia y que se programó repartir en cortesía.

Ha habido ocasiones en las que la cantidad de público ha llegado a los 6 mil, incluso hasta alrededor de 20 mil, señalaron los organizadores días previos. Ayer, por las condiciones del clima, el público llenó poco más de la Explanada del Museo.

«Vengo desde que era niña», dijo Edith, vecina de Guadalupe, quien ahora acudió con su hija Diana, de 13 años.

A lo lejos, acurrucadas bajo el mismo paraguas, ambas observaban desde los últimos asientos dispuestos por la producción que, para una mejor apreciación del espectáculo dancístico, instaló dos grandes pantallas a los dos lados del escenario.

«Antes sí había más gente», comentó, «aunque ahora tal vez, por el frío, es menos».

«El Cascanueces» es un cuento que protagoniza Clara, quien en Navidad recibe como regalo un muñeco de madera vestido de soldado que toma vida para luchar contra el malvado Rey Ratón, un personaje de terror.

La obra, en la que participaron bailarines estudiantes como Miranda Valdez, Mario Alberto Ortiz, Vladislav Badiarov, Alexa Vázquez y Leviatan Portales, deleitó por alrededor de una hora a los asistentes.

Debido a lo mojado del escenario por la llovizna y los riesgos que esto representaba para los bailarines en algunas coreografías, el espectáculo tuvo ajustes de última hora.

Al final de la función, los artistas de la Superior recibieron una ovación.

El encendido del Pino, programado para las 19:00 horas, tuvo que adelantarse. Para las 18:35 comenzó la cuenta regresiva de una manera tibia por parte del público. Fue notoria la ausencia del Gobernador Samuel García, de su esposa Mariana Rodríguez y de su familia.

El conteo regresivo estuvo encabezado por Melissa Segura, Secretaria de Cultura del Estado, en representación del Mandatario estatal.

El Pino tiene 23 metros de altura y está cubierto por 4 mil 500 bolsas multicolores, ya utilizadas el año pasado, pero ahora formando un diseño inspirado en el sarape.

Es una creación del artista Sergio Rodríguez, quien también ya por tradición durante dos décadas se ha encargado cada año del diseño de este símbolo navideño.

Cada edición merece una inspiración diferente para Rodríguez, quien además de mover a la alegría de la época, busca reutilizar los materiales.

Durante cuatro años consecutivos, por ejemplo, utilizó cientos de sillas de plástico para dar forma al Pino, aunque con un diseño distinto en cada año.

Luego de la cuenta regresiva y del encendido, muchos de los asistentes abandonaron la Explanada mientras que otros buscaron la tradicional foto y selfie con la familia y amigos.

Esta oportunidad será posible durante todo diciembre y los primeros días de enero.

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