LOS HIPÓCRITAS
Pedro Peñaloza
“También puedes cometer injusticia al no hacer nada”
Marco Aurelio
La semana pasada advertimos de la crisis múltiple que vivía Michoacán. Los indicadores transversales así lo mostraban. La persistente ineptitud y complicidad de los gobiernos estatal y federal crearon escenarios propicios para que la delincuencia organizada ejerza control y dominación en distintos rubros de la economía y actividades sociales cotidianas en gran parte de los municipios.
Por supuesto, no imaginamos el asesinato de Carlos Manzo, presidente municipal de Uruapan. Observemos la negligencia y oscura complicidad, que va más allá de los 14 elementos de la Guardia Nacional que lo protegían (que también habrá que investigarlos), sino de un Gobierno plagado de espontaneísmo que se asume de transformación, pero repite los mismos métodos y estrategias del pasado.
El impacto nacional de semejante crimen es notable y su expresión en las calles y redes sociales apuntó severas críticas al gobierno federal e incluso derivó en el incendio al palacio de gobierno de Apatzingán, el repudio de Ramírez Bedolla en el funeral del alcalde y múltiples manifestaciones en Morelia. La reacción del gobierno federal no fue cambiar su perspectiva o hacer un alto en el camino para replantearse su modelo de seguridad, únicamente, otra vez, volcó sus energías a denostar a quienes critican su actuar. Una reiterada práctica para desviar la atención y evitar atacar la génesis de la complejidad social y económica.
El aparato oficial montó un burdo espectáculo, construyó una narrativa inventando que las movilizaciones eran estimuladas por la oposición. Sheinbaum una vez más declaró que “todo es culpa de Calderón y Peña Nieto”, por iniciar la “guerra contra el narcotráfico”. Aunque se le olvidó un pequeño detalle, quien invitó y acompañó en 2006 la estrategia en el estado fue el entonces gobernador Lázaro Cárdenas Batel, hoy jefe de la oficina de la presidencia.
En un acto desesperado, Palacio anuncia otro Plan para Michoacán, “por la paz y la justicia”. Un rutinario bomberazo burocrático, sin pies ni cabeza, nada de presupuesto, articulación interinstitucional y diagnóstico. Así transcurre un gobierno que proclama una estrategia repitiendo frases efectistas y buenos deseos, cuya máxima apuesta es aumentar las reuniones del gabinete de seguridad.
Sheinbaum repite estos cónclaves mañaneros que inauguró López Obrador para publicitar su supuesto combate a la delincuencia. Meras catarsis matutinas que imitan a las cortes monárquicas entregando la información al rey que con el dedo pulgar aprueba o desaprueba el envío de tropas para apaciguar la rebelión. El envío de militares no resuelve la expansión de la delincuencia organizada, ni inhibe la extorsión masiva. Tengamos presente que no sólo arde Michoacán. ¡Hipócritas!
@pedro_penaloz