Pedro Peñaloza

“El poder es un centauro: mitad coerción, mitad legitimidad”

Antonio Gramsci

Ahora que el PAN ha lanzado una nueva campaña para “renovarse”, resulta pertinente abordar la constelación de expresiones partidarias legales que actúan en la vida pública nacional y sus opciones en las próximas elecciones intermedias.

Hoy tenemos un Estado-Frankenstein, producto de las chicanadas avaladas por el Tribunal Federal Electoral y el INE al otorgar una sobrerrepresentación a Morena que ha convertido el Congreso de la Unión en una oficialía de partes de la presidencia, aprobando reformas que otorgan más control al gobierno para mantenerse en el poder.

El PAN, partido que más votos obtuvo después de Morena, juega su papel de férrea oposición al gobierno, pero simplemente como una fuerza testimonial. Ahora, ha elegido seguir a los movimientos que se han posicionado en otros países con discursos más radicales de derecha como VOX, en España, o Fratelli d’Italia, de Giorgia Meloni, que apelan a un nacionalismo protector de los valores, la religión y la familia, combinado con un discurso supuestamente “libertario” como el de Javier Milei, que apuesta por la iniciativa privada, la venta de empresas estatales, reducción del tamaño del gobierno y diversas reformas a las jubilaciones y servicios públicos para reducir el déficit presupuestal.

Movimiento Ciudadano, es un grupo de vivales y oportunistas sin ningún tipo de ideología, han vendido una supuesta idea de “frescura juvenil”, pero, por ejemplo, sus senadores son cartuchos quemados que coquetean con el gobierno cada vez que pueden; el PRI, o lo que queda de él, está en su laberinto, su bandera nacional-revolucionaria se la apropió López Obrador. La mayoría de los sindicatos, confederaciones, militares y empresarios se han alineado con el poder dominante.

La perspectiva para las elecciones intermedias de 2027, en las condiciones actuales, no es promisoria para las oposiciones. Resulta inimaginable que se pueda derrotar al aparato corporativo, clientelar y su enorme presupuesto que capitaliza las necesidades de la pobreza y la desigualdad.

Un escenario que podría modificar la tendencia sería política o económica. La primera, depende de fracturas internas en la definición de las candidaturas a las gubernaturas, diputaciones y alcaldías. La segunda sería una fuerte baja en el crecimiento que impacte en el bolsillo y empleo de la población. Es decir, un estancamiento o recesión.

En tanto, la oposición vive enredada en sus pequeñeces, en los duelos de egos, sin influencia territorial, ni figuras atractivas, carente de una propuesta programática para enfrentar el echeverrismo tardío de Morena. El PAN seguramente intentará con su “nueva” cara polarizar más el discurso ofreciendo una opción antagonista. Se vienen tiempos de definiciones.

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