NORA TOLEDANO: SURCA LOS MARES  BRAZADA TRAS BRAZADA

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Ricardo Israel Sánchez Becerra                   

Agencia Reforma

Ciudad de México 24 agosto 2025.- Dice la máxima de Heráclito que «es imposible bañarse dos veces en el mismo río», y es así también como ha transcurrido la íntima historia de la nadadora Nora Toledano con el Canal de la Mancha.

 Recién el 6 de agosto pasado realizó su séptimo cruce individual sencillo -sólo de ida- por los 33 kilómetros en línea recta del brazo de mar que separa Inglaterra de Francia, y suman ya 13 contando las veces que también ha atravesado en relevos.

 Pero, parafraseando la sabiduría del aforismo heraclíteo: jamás es el mismo Canal, ni ella, considerada hace tiempo como la nadadora de aguas abiertas más destacada de este País, ha sido la misma.

 «Cada cruce es distinto, cada día es diferente. Te puede tocar un día perfecto con buen clima, y otro día te puede tocar el peor clima con viento, oleaje, corriente de noche, paso de barcos. Cada día es diferente», ilustra Toledano (Ciudad de México, 1969) en entrevista remota.

 «(Ahora) me tocó un mar bastante calmado, con pocas olas, poca corriente. Sí me tocaron muchas medusas, yo creo que porque la temperatura del agua no estuvo tan fría, entre 18 y 19 grados; (…) sí se ve ya un poco el calentamiento global», agrega la también bióloga, entrenadora y conferencista, enlazada todavía desde territorio británico.

 A un par de días de cumplir 56 años, a la nadadora mexicana le tomó 11 horas con 12 minutos llegar de la costa de Dover a la de Calais, que es apenas un tanto más de las 10 horas y 4 minutos que registró durante su anterior cruce individual sencillo por el Canal, realizado en 2005.

 Toledano, es cierto, no es ya aquella treintañera que afirmaba nadar por última vez en dichas aguas para dedicarse de lleno a su familia, en especial a su hijo Max, de entonces 5 años. «Es para retirarse del Canal de la Mancha, bueno es lo que ella piensa, (…) luego dicen que el canal los llama», decía en tal ocasión su madre, Dora Cadena, quien le enseñó a flotar de niña y la inscribió en una escuela de natación cerca del Parque de los Venados.

 Mas la mujer madura que ahora volviera a acometer esta hazaña, el «Everest de la natación», se mantiene con tal capacidad física que desde 2019 ostenta en su palmarés ser la primera mexicana en completar el Reto de los Siete Mares -y es la persona número 14 del mundo en hacerlo-, al haber cruzado los siete estrechos y canales más importantes del globo.

 «La edad es sólo un número», remarca la nadadora, poniendo como ejemplo a dos de sus más destacados «canaleros»: Enriqueta Núñez, quien a sus 67 años cruzó el Estrecho de Gibraltar, y Carlos Acosta, que comenzó a nadar hasta que tuvo 35, y junto con Toledano son los dos únicos mexicanos que han realizado un cruce doble -ida y vuelta- en el Canal de la Mancha.

 «Cuando aprendes a nadar de grande, pues es un poco más difícil y más retador», pondera. «Pero pues ahí está la muestra de que, cuando te propones algo, lo puedes hacer».

Músculo mental y dejarse fluir

 Para seguir siendo capaz de surcar los mares brazada tras brazada durante horas, por supuesto que hay que prepararse físicamente. Sin embargo, ya una vez dentro del agua y con el desafiante trayecto de frente, es a través de la fortaleza mental como se consuma la proeza.

 «También hay que entrenar la mente, y hay que estar como muy en paz con uno mismo; tener muy claro tu propósito del cruce, o sea, tener muy claro por qué estás ahí. Porque en los momentos críticos, en los momentos difíciles, justo ese propósito, lo que te está moviendo a hacer el cruce, es lo que te va a ayudar a seguir adelante», apunta Toledano, quien desde su primera incursión por el Canal, en 1992, se ha apoyado de la psicóloga del deporte Elsa Chincoya.

 Entre lo que la llevó a aventurarse una vez más a atravesarlo, a dos décadas de un intento de despedida que ya su madre difícilmente creía, hay motivos simbólicos. Uno de ellos, que se cumplen 150 años desde que el Capitán inglés Matthew Webb realizó la primera travesía.

 También le era significativo cerrar su etapa como nadadora del Canal con el nado número siete; «según yo digo que es mi despedida, pero nadie me cree», dice entre risas. Y una coincidencia curiosa es que esta última incursión ocurrió en la misma fecha en que terminó el titánico cruce doble que la catapultó a la fama hace 31 años, completado en 23 horas y 38 minutos.

 Dos últimas razones que la convencieron de cruzar una vez más, ahora con el patrocinio de la plataforma Webull México, fueron la propuesta del cineasta Juan Carlos Valdivia, quien lo registró como parte de un documental que realiza sobre la natación en aguas abiertas, y el deseo de su hijo Max, hoy de 25 años, de acompañarla en una de sus icónicas travesías por el Canal.

 Así, Toledano se lanzó al agua, seguida del lado izquierdo por la embarcación con su equipo a bordo, quienes le compartían mensajes, bromas y dibujos en un pizarrón blanco, así como información técnica sobre a cuántas brazadas por minuto avanzaba.

 En su mente, en tanto, se mantenía a flote entonando algunas canciones, como esa de Mercedes Sosa que va: «Cántame por las noches que es cuando duele más. / Cántame por la mañana, antes de que salga el sol». Y también rezando el Padre Nuestro; «creo que es el cruce que más he rezado», comparte.

 «Mi mamá es muy creyente, es muy religiosa, y yo sé que en México ella estaba orando por mí, pone su veladora. Entonces, quise estar en conexión con ella también a distancia a través de la oración», expresa Toledano, para quien éste resultó un cruce muy especial en el que fue recapitulando pasajes lo mismo alegres que desafortunados.

 «Uno de los momentos más tristes que he vivido aquí es cuando perdió la vida mi amiga Fausta Marín intentando su cruce en el año 99. Pero también me trajo un recuerdo muy lindo del papá de mi hijo, que en paz descanse; él falleció en el 2020, y durante muchos años me apoyó. También le gustaba mucho hacer deporte de resistencia y le gustaba la navegación».

 Y aunque confiesa haberse sentido inquieta antes de cruzar, con dudas sobre qué tenía preparado el Canal para ella esta vez, celebra las buenas condiciones con que le permitió pasar. Así es como lo concibe: no con ánimo de dominación antropocéntrica, sino desde el encuentro cordial.

 «Esa es parte de mi filosofía. Cuando entro al mar, lo primero es pedirle permiso y entrar con mucho respeto y mucha humildad; nunca en ninguno de mis cruces pretendo conquistar el mar o luchar contra el mar o contra la naturaleza, porque contra la fuerza de la naturaleza, pues somos nada.

 «Lo más que puedo pretender es tratar de integrarme y fluir a través de las olas y de lo que el mar me permita», refiere una Nora Toledano siempre risueña y a la que una vida dentro del agua ha enseñado, cual tesis de aquel sabio de Éfeso, que todo fluye -panta rei-.

Del agua a las páginas

 Desde su histórico cruce doble de 1994, experiencia que relató en el libro A cada brazada: el azul interminable (2003), hablar de Nora Toledano es hablar del Canal de la Mancha, y viceversa, por lo menos en México.

 Y es que cada que vuelve a ser noticia que un intrépido nadador o nadadora del País buscará sumarse a la lista de quienes lo han cruzado, es casi seguro que sea Toledano quien le entrene y le acompañe en el intento.

 Actualmente, la nadadora galardonada este año con el Premio Poseidón del Salón de la Fama en Maratón Acuático, donde ingresó en 2007, tiene a unos 50 nadadores a su cargo, sus «canaleros». Y le llegan nuevas solicitudes todo el tiempo, aunque a veces algunos tengan expectativas poco realistas, como querer completar en un año el Reto de los Siete Mares.

 Plasmar en un nuevo libro esas hazañas que se fueron sumando en estas últimas dos décadas, y su experiencia preparando y guiando a otros nadadores, es uno de los propósitos que Toledano ahora tiene en la agenda junto con seguir nadando, aunque ya no en pruebas tan demandantes y, si es que acaso es posible, ya no en el Canal de la Mancha.

 «El mundo es enorme y hay muchos mares todavía (por conocer)», vislumbra.

Su historial

– Nora Toledano (Ciudad de México, 26 de agosto de 1969).

 – En 1992 realiza su primer cruce del Canal de la Mancha.

 – Cruces del Canal de la Mancha: 7 individuales sencillos (ida), 13 en total incluyendo relevos.

 – Último cruce: 6 de agosto de 2025 (Dover-Calais).

 – Tiempo último cruce: 11 horas 12 minutos.

 – Distancia: 33 kilómetros, en línea recta.

 – Primera latinoamericana y sexta en el mundo en realizar el doble cruce del Canal de la Mancha.

 – Primera mexicana en completar el reto del Cruce de los Siete Mares.

– Autora junto con Antonio Argüelles del libro A cada brazada: el azul interminable (2003).

 – Actualmente es entrenadora de nadadores de alto rendimiento.

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