UNO MENOS

Por Salvador Farfán Infante

Hola amigos, hoy vamos a compartir con ustedes un tema que le ponemos muy poco interés y es de gran importancia para obtener nuestra Sobriedad y el tema es: descansando lo necesario.

Las personas que beben y se drogan fuertemente, generalmente no pueden darse cuenta de lo cansadas que se encuentran, y para ello hay por lo menos tres razones que son características del alcohol y las drogas:

  1. El alcohol contiene muchas calorías, que dan energía instantánea.
  2. Altera el Sistema Nervioso Central, y por lo tanto no se puede sentir plenamente el cansancio corporal.
  3. Después de que se desvanecen sus efectos anestésicos, produce una agitación que se asemeja a una energía nerviosa.

Después de que dejamos de consumir, el efecto de agitación puede persistir por algún tiempo, ocasionándonos nerviosismo e insomnio generales. O por el contrario abrumarnos repentinamente con una sensación de fatiga que nos deja exhaustos y letárgicos. O pueden presentarse estas dos condiciones alternativamente.

Ambas son reacciones normales que millares de nosotros hemos tenido en los comienzos de nuestra Sobriedad en grados variables, dependientes de nuestra ingestión previa de licor y nuestro estado general de salud. Ambos, tarde o temprano, desaparecen y no tienen por qué causarnos alarma.

No todos, pero sí muchos podemos narrar historias de insomnio después de haber dejado de beber. Evidentemente, se necesita algún tiempo para que el Sistema Nervioso Central aprenda, o vuelva aprender, el hábito del sueño regular y tranquilo sin que haya alcohol en su cuerpo. Lo peor de todo es nuestra propia preocupación acerca de ello, porque la misma preocupación nos hace aún más difícil conciliar el sueño.

El primer consejo que recibimos acerca de este punto es: “No se preocupe. Nadie se ha muerto por falta de sueño. Cuando su cuerpo este lo suficientemente cansado, podrá dormir”. Y así sucede por lo general.

Entre tanto, es una magnífica idea revisar todos nuestros otros hábitos de salud para verificar si en alguna forma están afectando nuestra dificultad de conciliar el sueño. Tal vez estemos tomando demasiado café en la tarde, o no estemos comiendo adecuadamente, o no estemos haciendo suficiente ejercicio, o el Sistema Digestivo no está funcionando normalmente. Encontrar este tipo de problemas puede tomarnos también algún tiempo.

De todas maneras, las píldoras para dormir, cualesquiera que sean, no constituyen la respuesta para los alcohólicos. Casi invariablemente conducen a la bebida, según lo demuestra nuestra experiencia repetida.

La maravilla de un sueño sobrio, cuando se logra alcanzar, es que al despertarnos no tenemos cruda o resaca, ni preocupaciones acerca de lo que nos podido suceder en la laguna mental de la noche anterior. Por el contrario, significa que podemos encarar el nuevo día descansados, esperanzados y agradecidos.

Fuente: Viviendo Sobrio. AA

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