ENTRE LA DESIGUALDAD Y LOS INEPTOS
Pedro Peñaloza
“La pobreza es la peor forma de violencia”
Mahatma Gandhi
A partir de los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), del Inegi, los miembros del oficialismo festinan sus políticas, confundiendo pobreza con desigualdad.
La ENIGH ilustra algunas variables significativas, pero para comprender la morfología de un país marcado por la insultante concentración del ingreso en pocas manos, hay que tomar en cuenta los estudios de Oxfam.
Lo que se desprende de la ENIGH es que las dádivas del gobierno y el trabajo informal impulsaron el ingreso de los segmentos más pobres. El impacto del aumento del salario mínimo está dominado por la ocupación informal. Seis de cada 10 personas laboran en ese sector, alejados de la seguridad social, prestaciones o ahorro para el retiro.
Al cierre del sexenio anterior se calcularon 833 pesos al mes por hogar y representaron 3.2 por ciento del ingreso total de estos. Los ingresos por jubilaciones y pensiones complementan los apoyos en la casa de los mexicanos (Reforma 31/07/25).
Las transferencias monetarias (incluidas pensiones, remesas y programas de subsidios gubernamentales) son aprovechadas por la población más acaudalada, quien se lleva la tajada más grande, según la ENIGH.
Un dato importante es que la población con menores ingresos no tiene un significativo acceso a pensiones, mientras que las familias que están en el decil más alto de la pirámide recibieron el mayor monto.
Los hogares del país ubicados en la base percibieron apenas 485 pesos por pensiones y jubilaciones; el decil de recursos medios (quinto) recibió tres mil 195 pesos; y, el décimo (el de más altos ingresos) 23 mil 177 pesos (La Jornada 01/08/25, p. 18).
Un enfoque con mayor profundidad de los circuitos de la pobreza es la medición que usaba el desaparecido Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) cuya ley le obligaba a dar una mirada multidimensional con el ingreso y seis carencias sociales: rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a seguridad social, condiciones y espacios de vivienda, servicios de la vivienda y acceso a la alimentación.
Para complementar nuestro abordaje, recordemos que al menos 40 millones de personas carecen de un empleo digno, sin salario suficiente y sin acceso a servicios de salud, según Acción Ciudadana frente a la Pobreza y Data Cívica (La Jornada, 28/06/25, p.8).
Frente a este grave panorama nos topamos con un gobierno inepto que tiene, en los primeros cinco meses, subejercicio en las secretarías de Salud, Bienestar, Educación y de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (Reforma, 16/07/25, p.11). ¿Esto es la izquierda?