ENCARA ALONDRA DE LA PARRA RETO ‘TITÁNICO’

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Francisco Morales

Agencia Reforma

Playa del Carmen, QR 29 junio 2025.- Alondra de la Parra y la Orquesta Imposible han decidido afrontar un reto titánico: presentar en el Festival Paax GNP la saga completa de sinfonías de Gustav Mahler.

 Este ambicioso proyecto arrancó la noche de este sábado, en la clausura de la serie de conciertos sinfónicos del encuentro artístico de la Riviera Maya, con la Sinfonía número 1 del compositor.

 Una obra monumental que, al momento de su estreno, en 1889, Mahler decidió nombrar Titán, aunque posteriormente la despojara del apelativo.

 Ya frente a la orquesta, en el escenario principal del festival, De la Parra explicó al público que, para ella, las 10 sinfonías del compositor constituyen una saga, con un personaje que las atraviesa todas.

 «La primera se llama Titán porque habla del héroe. ¿Y quién es el héroe? Gustav Mahler. Él, o tú, o tú, o yo, o todos nosotros», dijo la directora a la audiencia.

 «Es el camino del héroe y cómo llega a sobrevivir ese heroísmo ante todos los obstáculos», abundó.

 De manera didáctica, con la familiaridad que otorgan 10 días de festival, De la Parra lanzó una provocación antes de iniciar con la sinfonía: «Es solamente después de muchas caídas que el héroe termina triunfando. ¿Quién no se puede identificar con eso? Porque a todos nos ha pasado y nos sigue pasando en nuestras vidas».

 La de Mahler (1860-1911) es, entonces, una sinfonía que plantea un trayecto sinuoso, donde fuerzas contrarias y oscuras se oponen al paso del héroe, como en la vida de cada persona.

 Con esto en mente, la audiencia emprendió el viaje de la mano de La Orquesta Imposible, la agrupación residente del festival que congrega a solistas y estrellas de diversas orquestas del mundo.

 La introducción de la directora, con seguridad, acompañó a cada miembro del público durante el curso de la sinfonía, que se presentó en su totalidad, sólo con las pausas naturales del inicio de cada movimiento.

 Apenas audible al principio, creciendo despacio, los músicos comenzaron con el primer movimiento, que se traduce del alemán como «Lento. Arrastrado-Siempre apacible».

 «Empieza muy, muy, pianito. Es como si, de pronto, pudiéramos todos callar un momento y subirle el volumen a la respiración del universo», había recordado la directora en su charla introductoria.

 Contó, también, la famosa anécdota del Gustav Mahler niño que fue olvidado por su padre durante horas en el bosque, sólo para volver a encontrarlo clavado en el mismo sitio donde le pidió que le esperara, tan sólo escuchando los sonidos de la naturaleza.

 «A partir de ahí, él empieza con notas muy simples en las maderas y van a empezar a escuchar las fanfarrias, pajaritos cucos, y se van a empezar a sentir en ese bosque de Gustav, ese bosque que no lleva a ningún lado», continuó sobre el primer movimiento.

 Mientras la orquesta tocaba, el público recordaba las señas que la directora había dado para su disfrute, como la indicación de que el segundo movimiento, «Enérgico, pero no demasiado rápido», se asemejaba a una fiesta en un pueblo con cervezas.

 «O también como lo describía Gustav: un gran barco con las velas completamente abiertas y el reventar de las olas, y este meneo, y toda la música de toda la orquesta que se está moviendo constantemente», recordó De la Parra.

 Para hablar de una de las características más singulares de la sinfonía, presente en el tercer movimiento, la fundadora del festival pidió a los asistentes que entonaran en voz alta la canción infantil Martinillo.

 Tras haberla cantado a coro -con una interpretación que la propia orquesta aplaudió con gusto-, el público aprendió que, como un comentario irónico, hasta de humor negro, Mahler usó la melodía de esta misma pieza, pero trasladada a una escala menor, para darle una sensación fúnebre creada por el contrabajo, el fagot y los cornos.

 La descripción del cuarto movimiento la reservó como sorpresa, para que cada quien descubriera por su cuenta el destino del héroe de la sinfonía.

 Así, con un rango amplísimo que pasó de lo más apacible hasta el más estruendoso fortissimo, La Orquesta Imposible rindió honor a su nombre, con una interpretación que hizo que una obra de notoria complejidad fuera cautivante para todo el público.

 También oscilando entre la quietud y el despliegue enérgico, a veces hasta saltando en el podio, De la Parra dio inicio así a la gesta heroica, titánica incluso, de llevar las 10 sinfonías de Mahler al encuentro musical que ha concluido ya su cuarta edición.

 Descrito por el propio Mahler como «una lucha del alma consigo misma», el cuarto movimiento culminó de manera desbordante, atronadora.

 «Una coda majestuosa en re mayor, en la que los metales afirman un triunfo no exento de lucha: no es una victoria fácil, sino una conquista espiritual», apuntaba el programa de mano.

 Una victoria con la que Alondra de la Parra y La Orquesta Imposible comienzan su propio camino del héroe, a través de la saga heroica de la sinfonía de Gustav Mahler.

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